Hace un par de semanas se había anunciado la existencia de un anticonceptivo no hormonal para hombres diseñado por la Fundación Parsemus, una organización estadounidense de investigación médica sin fines de lucro y cuyo objetivo es “hallar soluciones de bajo costo ignoradas por la industria farmacéutica”.

Vasalgel no es una píldora, sino un hidrogel sintético inyectable. La inyección se completa en unos 15 minutos y una vez inyectado, el gel queda fijado y actúa como filtro, permitiendo el paso del fluido pero no de los espermatozoides, por lo tanto, no impide la eyaculación o el orgasmo. Actualmente  los hombres sólo pueden manipular su propia fertilidad a través del condón y la vasectomía.

Los científicos llevaron a cabo un estudio prospectivo para probar la seguridad y eficacia de anticonceptivos inyectables en 320 hombres sanos, con edades de 18 a 45 años de edad. Los participantes, que llevaban por lo menos un año de relaciones monógamas con mujeres de entre 18 y 38 años de edad, se sometieron a pruebas para asegurar que tenían un recuento de esperma normal al inicio del estudio.

Luego los participantes recibieron inyecciones por hasta 26 semanas para suprimir el esperma y una vez que el recuento de espermatozoides de cada participante se redujo a menos de un millón/ml en dos ensayos consecutivos, se le pidió a la pareja depender sólo de las inyecciones de control para verificar la eficacia del método. En este periodo, los hombres continuaron recibiendo las inyecciones cada ocho semanas durante un máximo de 56, y proporcionaron muestras de semen cada dos meses para corroborar que sus recuentos de esperma se mantuvieran bajos.

Cuando los participantes dejaron de recibir las inyecciones fueron sometidos nuevamente a análisis para constatar la rapidez con que recuperaban la producción de espermatozoides. Los resultados mostraron que las hormonas fueron eficaces en la reducción de la cantidad de espermatozoides a un millón/ml o menos dentro de las primeras 24 semanas en 274 de los participantes.

Los investigadores concluyeron que el método anticonceptivo fue eficaz en casi 96 por ciento de los voluntarios, ya que sólo se produjeron cuatro embarazos entre los participantes durante la fase de eficacia del estudio, valiendo la pena destacar que la inyección probó ser tan o más eficiente que un condón que, en promedio, sólo garantiza un 82 % de seguridad para evitar embarazos.

Sin embargo, advirtieron que se registraron efectos adversos como depresión o trastornos del estado de ánimo, dolor muscular, disminución de la libido y acné, eventos por los que 20 hombres abandonaron el estudio y los investigadores decidieron finalmente suspender el ensayo.  La gran ironía es que “depresión”, “acné” y “cambio en la libido” son algunas de las contraindicaciones que cualquier mujer puede leer en el reverso de la caja de las pastillas anticonceptivas.

El primer ensayo humano a gran escala de la píldora anticonceptiva se llevó a cabo en Puerto Rico en la década de 1950. Los ensayos fueron llevados a cabo por Gregory Pincus y John Rock en 1955, los efectos secundarios de esta píldora de dosis alta fueron similares a los de los anticonceptivos orales modernos, sólo más severos, incluyendo náuseas, hinchazón, aumento de peso, depresión, pérdida de la libido y cambios de humor severo. La coagulación de la sangre también se convirtió en un problema importante con las mujeres que participaron en el ensayo, y es la causa probable de la muerte de tres mujeres que participaron en el estudio. A pesar de la fuerte evidencia circunstancial de que la píldora estaba causando estas muertes inesperadas, no se informó en los Estados Unidos, y los que condujeron el juicio consideraron que las muertes eran meramente coincidentes. El estrógeno en la píldora estaba haciendo a las mujeres susceptibles a la coagulación de la sangre, algo que todavía pasa con las pastillas Yaz y Yazmín.

También surgió controversia sobre los estándares éticos médicos en Puerto Rico, ya que las barreras en el idioma impidieron que las mujeres puertorriqueñas tuvieran acceso a respuestas sobre los efectos secundarios y los riesgos potenciales. Las autopsias nunca se llevaron a cabo en los cuerpos de las mujeres que murieron durante el estudio, causando la preocupación de que los médicos estaban pasando por alto problemas graves con el fin de acceder rápidamente a las ventas en los EE.UU. Las mujeres simplemente fueron informadas de que se les estaba dando una píldora, de forma gratuita, para prevenir un posible embarazo, no se les informó de que se trataba de un ensayo clínico, ni de los riesgos que ello conlleva.

Al comparar estos resultados con los resultados actuales de Vasalgel se evidencia que desde hace años las mujeres son las que tienen la carga de no quedar embarazadas y por tanto son quienes vienen sometiendo sus cuerpos a la fuertes cargas hormonales y económicas que implica el uso de anticonceptivas. Sin embargo, a los hombres se les acaba de limitar la opción de poder tomar una decisión de control sobre su fertilidad evitando así confiar sólo a las mujeres evitar embarazos no deseados.

Asimismo, son varios los estudios que demuestran la relación que existe entre la depresión y las píldoras hormonales femeninas. Uno de ellos, publicado en septiembre de este año en la revista científica JAMA reveló que entre el 20 y 30% de las mujeres que se cuidaban con la píldora estaban en tratamiento por depresión. Además de los desórdenes emocionales, la píldora puede causar acné, aumento de peso, pérdida del deseo sexual, dolor en los pechos, debilitamiento de huesos y riesgo de contraer infecciones, quistes ováricos y hasta cáncer cervical.

Conseguir el control de la fertilidad masculina de forma confiable es difícil, pero no imposible, lo que ha faltado son ganas y patrocinio. Vasalgel no permite obtener grandes beneficios respecto a la inversión, ya que se trata de un único procedimiento y se utilizan materiales relativamente baratos de fabricar y distribuir. Si una persona media llega a la pubertad a los 13 y no desea tener hijos hasta los 30, eso supone un periodo de 20 años de ganancias para las farmacéuticas con los anticonceptivos habituales, ya que a las mismas les interesa que la gente pase años tomando medicamentos cada día. En cambio, los creadores de Vasalgel alardean de que su producto cuesta menos que las jeringuillas con las que se inyecta. Por ahora el control de natalidad seguirá a cargo de las mujeres mientras los hombres siguen con sus excusas de que no sienten lo mismo con el condón, la mujer quedó embarazada a propósito y no se hacen responsables o mandan abortar independientemente si la mujer tiene acceso o no a un aborto seguro.