El recién nombrado Primer Ministro de Nueva Zelanda, Bill English y su viceministra Paula Bennett empezaron su gobierno con polémica por unas declaraciones que realizaron esta semana.

Paula Bennett, quien ocupará el cargo de viceprimera ministra, se convertirá en la segunda mujer en ocupar esta relevante posición del poder Ejecutivo neozelandés y la primera mujer del Partido Nacional y de ascendencia maorí en asumir ese puesto.

La controversia surgió porque Bennett fue designada además como ministra de asuntos de la mujer y declaro que era feminista “la mayoría de los días” y que la mayoría de las veces no pensaba sobre el tema porque estaba muy ocupada en trabajar. Ante las críticas desatadas por estas declaraciones English salió en defensa de su colega manifestando que “cada día de la semana (Bennett) está logrando cosas y haciendo cosas que servirán de inspiración en especial a las jóvenes que verán que estamos en un país donde no hay límites. Y si son capaces y tienen voluntad, pueden lograr cosas”. También manifestó no estar preocupado porque se etiquetara a Bennett de una forma u otra.

Hasta ese momento su defensa aunque débil no había generado problemas, pero entonces los reporteros le preguntaron a English si él se consideraba un feminista, a lo que respondió que no se describiría de esa forma,  agregando “no estoy seguro de lo que significa”.

La afirmación del Primer Ministro solo aumentó el escándalo y en las redes sociales muchos coterráneos estaban dispuestos a educarlo sobre el feminismo, al punto que la casa editorial HarperCollins decidió colaborar y regalarle a English un ejemplar del libro de la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie titulado “Todos deberíamos ser feministas”, por Twitter la editorial le comunicó al mandatario que el presente fue enviado por correo rápido para asegurarse que lo recibiera a tiempo para navidad.

Por su parte aunque parezca mentira el ser feminista “la mayoría de los días” de Bennett, es un avance con respecto a la ministra de asuntos de la mujer anterior Louise Upston, que declaró no ser feminista y considerar los concursos de belleza como algo bueno para la confianza de las mujeres.

Por el momento Bennett, que fue una madre soltera que vivió en su juventud ayudada por beneficios estatales,  está defendiendo su gestión y declaró en un programa de radio que todavía se sentía “un poco exaltada por las injusticias que veo, principalmente hacia otras mujeres y ya no hacia mí en estos días”, “así que pienso hay áreas en las que necesitamos trabajar por las mujeres y eso si me hace una feminista”, esperemos por el bien de las mujeres neozelandesas que el Primer Ministro le preste el libro al terminar de leerlo.