Ruth Joan Bader Ginsburg  nació el 15 de marzo de 1933 en Brooklyn, Nueva York, asistió a la Universidad de Cornell  de donde se graduó con un título en Ciencias Políticas el 23 de junio de 1954, un mes después  se casó con Martin a quien conocía desde los 17 años.

Cuando tenía 22 años dio a luz a su hija Jane Ginsburg y un año después se inscribió en la Escuela de Derecho de Harvard, donde fue una de las nueve mujeres en una clase de aproximadamente 500, pero terminaría sus estudios en 1959 como primera de su clase en la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia a donde se transfirió cuando su marido tomó un trabajo en la ciudad de Nueva York.

Al inicio de su carrera legal, Ginsburg enfrentó dificultades para encontrar empleo, por ser una esposa y madre de una niña de cinco años de edad. En 1960, Felix Frankfurter, Juez del Tribunal Supremo de Justicia, rechazó Ginsburg para un puesto de pasantía debido a su género a pesar de estar ampliamente recomendada entre otros por Albert Martin Sacks, profesor y más tarde decano de la Facultad de Derecho de Harvard, pero ese mismo año, Ginsburg empezaría una pasantía que duraría dos años con el juez Edmund L. Palmieri de la Corte de Distrito para el Distrito Sur de Nueva York.

En 1980 el Presidente Jimmy Carter la nombró jueza del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia  y en 1993, el Presidente Bill Clinton la designo como jueza de la Corte Suprema de los EEUU, tras el retiro del Juez Asociado Byron White. El Senado confirmó su nombramiento con una votación de 96-3 lo que convirtió a Ginsburg en la segunda mujer en la historia, tras Sandra Day O’Connor, en servir este alto órgano judicial, y una de las tres mujeres de los nueve jueces que lo integran en la actualidad.

Ruth y el ex Presidente Bill Clinton

Ruth y el ex Presidente Bill Clinton

Ginsburg es una de las principales voces de la tendencia liberal de la Corte Suprema de los EEUU o SCOTUS como se conoce por sus siglas en inglés, durante sus años en el Tribunal ha votado a favor del derecho al aborto, en contra de la pena de muerte y a favor de los derechos de los homosexuales.

En un artículo de opinión publicado en el New York Times, Ginsburg explica como tener una relación de igualdad con su esposo fue determinante para llegar a donde está hoy, ofreciendo una lección importante para todos, hombres y mujeres por igual.

La Jueza  describe lo afortunada que se siente de haber vivido cuando se hizo posible el reconocimiento ante las legislaturas y los tribunales, del estatuto de igualdad de las mujeres y los hombres como un principio constitucional fundamental. También reconoce a su madre como la influencia principal que le permitió tomar parte en los esfuerzos para liberar a la próxima generación, para permitirles alcanzar lo que se propusieran, sin barreras artificiales que bloquearan sus caminos, su mamá que, con su ejemplo, hizo de la lectura una dicha y la aconsejó constantemente a «ser independiente» y capaz de valerse por sí misma.

Su inspiración también provino de sus maestros que influyeron en sus años de crecimiento, como Gerald Gunther, su profesor de Derecho Constitucional en la Escuela de Derecho de Columbia, que se empeñó en que Ginsburg obtuviera pasantía en la Corte Federal, a pesar de tener para el momento de su graduación una hija pequeña, lo que entonces se consideraba como un impedimento grave para desarrollar una vida profesional.

En el artículo Ginsburg escribe “he tenido más que un poco de suerte en la vida, pero nada se compara  en magnitud a mi matrimonio con Martin D. Ginsburg, no tengo palabras suficientes para describir a mi inteligente, exuberante y siempre amoroso cónyuge. Al principio de nuestro matrimonio, se hizo evidente para él que la cocina no era mi fuerte. Para el reconocimiento eterno de nuestros hijos amantes de la comida (nos hicimos cuatro en 1965, cuando nació nuestro hijo, James), Martin hizo de la cocina su dominio y se convirtió en el chef de nuestra casa”.

“Martin me ayudó después del nacimiento de nuestro hijo, fue el primer lector y crítico de artículos, discursos y escritos que redacté, y estaba a mi lado constantemente, dentro y fuera del hospital, durante dos largos combates contra el cáncer. Y no es secreto que, sin él, no habría ganado un puesto en el Tribunal”. Martin felizmente cocinó, ayudó con el cuidado de niños, y realizó otras funciones domésticas, a pesar de lo raro que era que los hombres de esa época lo hicieran.  Contaba como una anécdota a la gente cómo él no logró escribir en la Revista de Derecho en Harvard, y Ruth si, compartiendo la forma en que estaba orgulloso de sus éxitos, incluso cuando estaban por encima de los suyos.

La dinámica del matrimonio del Ginsburg fue muy avanzada para su época, Ruth no perdió su libertad o carrera por las obligaciones de ser ama de casa y ninguno de ellos confirmó las funciones estereotipadas de su género, por el contrario, tenían una asociación en la que se aspiraban a los mismos objetivos y trabajaron juntos para lograrlos, manteniendo cariño y amor por el otro. Martin recibió elogios en la prensa por el apoyo a su esposa, a raíz de su carrera, él sin embargo, simplemente comentó: «No es un sacrificio; es la familia».  Además, tales sacrificios eran mutuos. Al igual que Martin se trasladó a Washington DC por la carrera de Ruth, Ruth se transfirió voluntariamente de la Universidad de Harvard a la escuela de Derecho de Columbia para apoyar a su marido con la suya.

En la tienda de regalos del Tribunal Supremo, entre todos los libros sobre la historia de la corte, se puede comprar un libro de cocina con recetas de Martin, quien durante el día, era uno de los profesores y profesionales del Derecho fiscal más importantes de la nación y por la noche, era uno de los cocineros aficionados más innovadores y exitosos.

El romance de Martin Ginsburg con la cocina comenzó cuando estaba en el ejército en Fort Sill, Oklahoma, con su esposa, la joven Ruth. Ninguno de los Ginsburgs sabía mucho acerca de la cocina entonces, pero uno de sus regalos de boda fue el libro de cocina de Escoffier, la biblia de la cocina francesa. «Aprendí muy pronto en nuestro matrimonio que Ruth era una cocinera terrible y, que por falta de interés era poco probable que mejorara” dijo Martin en una entrevista.

Además de Martin, Ruth también contó con la suerte de tener una familia política feminista que apoyaba la idea de que estudiara derecho en una época donde las mujeres se quedaban en sus casas a cuidar a los hijos. En 1955, cuando su marido estaba cumpliendo su obligación con el ejército como oficial de artillería en Fort Sill, Oklahoma, nació su hija planteándole la preocupación  acerca de cómo iniciar la escuela de derecho al año siguiente con una bebé que cuidar, su suegro le dio el siguiente consejo  «si no deseas iniciar la escuela de derecho, y tienes una buena razón para no hacerlo, nadie va a pensar menos de ti. Pero si realmente quieres estudiar derecho, vas a dejar de preocuparte y encontraras una manera de balancear la niña y la escuela». Ruth y Martin terminaron contratando una niñera para ayudarlos en los días escolares.

Ginsburg explica que el equilibrio trabajo-hogar era un término aún inexistente cuando sus hijos eran pequeños, pero reconoce que su éxito en la escuela de derecho fue en gran medida debido a su hija Jane. Ruth asistía a clases y estudiaba con diligencia hasta las 4 de la tarde; el resto de su tiempo era para Jane y las pasaban en el parque, cantando canciones divertidas y leyendo libros ilustrados, después de la hora de acostarse de la pequeña su mamá volvía a los libros de derecho con una renovada voluntad. Cada parte de su vida proporcionó un respiro de la otra y le dio un sentido del que carecían sus compañeros de clase que sólo estudiaban.

Los cónyuges hasta 1981, siempre eran esposas de los jueces del Tribunal Supremo y han tenido históricamente un papel no muy diferente al de las Primeras Damas, aparecer en fotografías en Good Housekeeping, sentarse en una sección reservada del tribunal, incluso después de que sus maridos se retiraron y reunirse a almorzar tres veces al año en lo que solía ser llamado el Comedor señoras.  John O’Connor fue el único cónyuge masculino por más de una docena de años. Él y Martin decían en broma que eran miembros de la Sociedad Dennis Thatcher.

Cuando John O’Connor fue diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer y la Jueza O’Connor se retiró, Martin era el único miembro masculino del grupo pero no le importaba. Cathleen Douglas Stone, viuda de William O. Douglas escribió en Chef Supreme, el libro de recetas de cocina de Martin,  «a Marty le gustaba ser un cónyuge». En el cumpleaños de cada funcionario del Tribunal horneaba un pastel de almendras o chocolate, a veces el jengibre, limón o zanahoria, a lo que la Jueza Ginsburg le agregaba una nota: «Es tu cumpleaños, así que Martin horneó un pastel.»

Justice Ruth Bader Ginsburg con su esposo Marty Ginsburg, un chef amateur

Justice Ruth Bader Ginsburg con su esposo Marty Ginsburg, un chef amateur

Después de convertirse en la primera profesora titular de la escuela de derecho de la Universidad de Columbia en los 70, fue cofundadora del Proyecto de Derechos de la Mujer de la Unión Americana de Libertades Civiles y se dedicó a la causa que la distinguiría posteriormente en su desempeño en la Corte.

Ruth Ginsburg en su paso por la SCOTUS ha alzado su voz en casos emblemáticos, iniciando su paso por la Corte con un voto salvado en el caso Shelby County v. Holder sobre las restricciones al derecho al voto, donde demostraría su impecable capacidad de argumentación por la que sería conocida tanto como por su empeño en visibilizar su personalidad por encima de su toga con collares vistosos que la distinguen de sus compañeras juezas y le dan ese toque particular que la hace destacar ante la opinión pública, al punto que con Burwell v. Hobby Lobby Stores un caso relevante donde se discutía la posibilidad de negar acceso a métodos anticonceptivos a trabajadoras por objeciones de consciencia del empleador, Ginsburg con su voto salvado se convertiría no solo en la representante de las ideas progresistas de muchas mujeres también en un personaje creado para celebrar su firmeza en la defensa de estos ideales llamado “Notorious RBG” comparándola con el rapero Notorious B.I.G que estaría acompañado de un meme que la mostraría con una corona y un blog donde se publicaban las frases más celebres de sus intervenciones en la Corte.

http://notoriousrbg.tumblr.com/post/145606359896/rbg-hey-girl-congrats-hrc-thx-boo-xoxo

La vida de la jueza Ruth Ginsburg y el impacto transformador que su carrera ha significado en los derechos de los norteamericanos, refuerza la idea de que no sólo las mujeres necesitan apoyarse mutuamente, también los hombres tienen que apoyar a sus parejas a realizarse profesionalmente.  Los derechos de las mujeres han recorrido un largo camino, pero la única forma para lograr verdadera igualdad es si los hombres dan un paso adelante y hacen también su parte, porque esta mujer que inspira nos demuestra que cuando los hombres apoyan a las mujeres, todo el mundo se beneficia.