Roxane Gay es una feminista estadounidense, profesora de Purdue University, escritora de  artículos de opinión en The New York Times, fundadora de Tiny Hardcore Press, editora de ensayos para The Rumpus, y co-editora de PANK, colectivo de artistas literarios sin fines de lucro. Gay es autora de cuatro libros, entre ellos Bad Feminist (2014), una colección de ensayos donde explora lo que es ser una mujer feminista que ama cosas que podrían parecer ir en contra de esta ideología.

A raíz del libro, Roxane realizó una Ted Talk, donde cuenta que en su juventud le daba pena ser etiquetada como feminista, pues esto era una acusación, una palabra tabú y desagradable. Ser feminista era ser una mujer que no sigue las reglas, que pide demasiado, con alta autoestima y se atreve a creer que es igual o superior a un hombre. Nadie quiere ser esa mujer rebelde, hasta que se da cuenta de que en realidad es esa mujer y no puede imaginarse ser otra persona. Con el tiempo, Roxane aceptó que era feminista y que estaba orgullosa de serlo.

“Cuando se habla de las necesidades de las mujeres, hay que tener en cuenta nuestras otras identidades. No somos solo mujeres. Somos personas con un cuerpo diferente, expresión de género, religión y sexualidad, condición social, habilidades y mucho más. Debemos tener en cuenta estas diferencias y cómo nos afectan, de la misma manera que importa lo que tenemos en común. Sin este tipo de inclusión, nuestro feminismo no es nada”.

Sin embargo, en la charla admite estar llena de contradicciones que hacen de ella una mala feminista, entre las cuales están escuchar música rap, especialmente aquellas canciones con letras que degradan a las mujeres, disfrutar las revistas de moda, ver comedias románticas y tener fantasías acerca de cuentos de hadas que se hacen realidad. También, está de acuerdo en que está bien que una mujer decida adoptar el apellido de su marido o quedarse en casa criando a sus hijos, pues el problema no es que se vuelve económicamente vulnerable a través de esta misma elección, sino que nuestra sociedad está configurada de manera que hace que las mujeres sean económicamente vulnerables cuando eligen esto.

En la charla, Gay también señala la perfección que exigimos de las feministas, que va más allá de ser sensata y constructiva, para disecar el feminismo de cualquier mujer y destrozarlo hasta que no quede nada. Por tanto, para ella, el mal feminismo es un feminismo más inclusivo donde no sólo reconocemos nuestras imperfecciones sino que rendimos cuentas de las mismas, porque cuando las malas decisiones se justifican es más difícil para las mujeres lograr la igualdad que nos merecemos.

Además de tomar mejores decisiones, como apoyar programas de televisión escritos y producidos por mujeres, o ver películas en el cine donde las mujeres no sean adornos, es importante afirmar con valentía nuestro feminismo, bueno, malo, o de cualquier índole.