En un artículo de julio , publicado a propósito de la cobertura de las convenciones de los partidos demócrata y republicano, el New York Times resalta un aspecto interesante de la carrera por la presidencia de los Estados Unidos, en un análisis sobre cómo se presentan ante los medios las familias de los candidatos.

El Partido Republicano enaltece valores familiares tradicionales y diferencias entre hombres y mujeres. Entre tanto, el Partido Demócrata, la igualdad y la necesidad de expandir las oportunidades para mujeres y niñas. Tan diferentes como los candidatos son sus visiones de la familia y el rol de la mujer en la sociedad, pero en el caso de los republicanos se expone con Donald Trump una contradicción que resulta muy interesante: hombres que quieren esposas que se quedan en casa pero hijas profesionales.

Melania Trump habló sobre los valores familiares de su esposo, en un discurso que ya sabemos resultó un plagio a Michelle Obama. Pero quien presentó al candidato como nominado del Partido Republicano fue su hija Ivanka, una exitosa mujer de negocios que habló en su discurso de la brecha salarial, la accesibilidad del cuidado materno y otras necesidades que resultan bastante demócratas.

Las cualidades de Melania Trump son de un estilo bastante tradicional, una exmodelo que se reconoce madre ante todo. De los discursos de Trump a lo largo de su vida pública ya ha quedado al descubierto su poco respeto hacia las mujeres y su interés en aspectos físicos por encima de los intelectuales. Pero Ivanka, el orgullo de su padre, es en sus propias palabras una excelente persona, madre devota pero también una emprendedora excepcional.

Esto ratifica la diferencia entre el rol impuesto a la esposa y el deseado para la hija, un rasgo hipócrita que descubre un fuerte sexismo en la concepción de la esposa como susceptible de apropiación y restricción de libertades, contraria a la crianza de las hijas capaces y con la determinación de desarrollar todo su potencial.

Los matrimonios modernos se parecen más a los Clinton o incluso al de Ivanka, donde ambos en la pareja trabajan. También, se indican en el artículo estadísticas sobre una tendencia en los hombres a casarse con parejas con un nivel educativo y profesional equivalente. Se resalta también que el 40% de las mujeres en EE UU son las principales proveedoras de sus hogares, y el 80% de la población considera que las mujeres no deben regresar a los roles tradicionales que ocupaban en  la sociedad, aunque en contradicción un tercio considere que es mejor que las madres de hijos pequeños no trabajen.

El cambio del rol de la mujer resulta menos amenazante y aceptable para los hombres cuando la beneficiada es una hija. Según la encuestadora Shriver Report, los hombres consideraron la inteligencia como la principal cualidad que valoran en sus esposas e hijas, pero más hombres prefieren esposas dulces y atractivas pero hijas independientes y fuertes. Dos tercios de los hombres encuestados quieren una hija independiente, pero solo uno de cada tres una esposa independiente. 14% quiere una esposa que se quede en casa pero solo 5% espera lo mismo de su hija.

Los republicanos no están muy a tono con este nuevo panorama y han representado una tranca para políticas sociales sobre cuidado de niños, licencia de maternidad y control de natalidad.  Su política de licencia de maternidad es limitada en cobertura y alcance como reseñamos esta semana.

Ivanka tiene un papel más relevante en la campaña de Trump que su esposa Melania. Esta narrativa de empoderamiento femenino para la hija y no para la esposa es más aceptable para la población conservadora, ya que una hija exitosa es una aspiración con la que pueden relacionarse los votantes.

En conclusión, parece que cuando los hombres tienen hijas se desprenden un poco de las ideas tradicionales sobre el rol de las mujeres en la sociedad y estadísticamente apoyan más los derechos reproductivos de las mujeres que aquellos hombres que tienen hijos varones. Los padres quieren más oportunidades para sus hijas, quizás porque las entienden como extensiones de sí mismos. Es interesante que lo que funciona para que los hombres reconozcan el sexismo al que están sometidas las mujeres es que tengan una hija, pero no logren reconocer ese mismo sexismo por venir de una madre, tener una esposa o simplemente observar la situación de las mujeres en general.