El Papa Francisco ha sido elogiado como un pontífice progresista, excepto cuando hablamos acerca de la prohibición del aborto, el matrimonio homosexual y la ordenación de las mujeres como sacerdotes. El Papa descartó el martes la ordenación de las mujeres al sacerdocio, al afirmar que san Juan Pablo II tuvo la “última palabra” sobre el tema y que no se prevén cambios.

Francisco tocó el tema en respuesta a una pregunta de la prensa sobre si la Iglesia católica ordenaría mujeres. La pregunta la hizo la periodista sueca Kristina Kappelin, quien para introducir el tema se refirió a la líder de la iglesia luterana en Suecia, quien es la primera arzobispa de Upsala, Antje Jackelén, quien está casada con el pastor Heinz Jackelén, también luterano. En los últimos días hubo revuelo en las redes sociales por una fotografía en la que se aprecia a la líder luterana abrazando al Papa Francisco, quien se acercó a ella como un gesto de cortesía durante la oración ecuménica realizada el 31 de octubre en la catedral de Lund.

Jackelén encabezó una delegación de la Iglesia evangélica-luterana de Suecia que tuvo un encuentro con el papa Francisco en el Palacio Apostólico del Vaticano, donde dijo que la “comunión fraterna” debe ser estimulada por el ejemplo de los cristianos perseguidos. “Es de urgente actualidad la cuestión de la dignidad de la vida humana, que siempre debe ser respetada, como también los temas relacionados con la familia, el matrimonio y la sexualidad, que no pueden ser callados o ignorados por temor de poner en riesgo el consenso ecuménico ya alcanzado… sería una lástima si en estas importantes cuestiones se consolidaran nuevas diferencias confesionales”, apuntó.

La pregunta de Kappelin en la conferencia de prensa a bordo del avión papal fue la siguiente: “Suecia que ha acogido este importante encuentro ecuménico tiene una mujer como líder de la propia Iglesia. ¿Qué cosa piensa al respecto? ¿Es realista pensar en las mujeres sacerdotes también en la Iglesia Católica en los próximos decenios? Y si no, ¿Por qué los sacerdotes católicos tienen miedo a la competencia?”.

El Papa respondió que “sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia Católica, la última palabra es clara y la dio San Juan Pablo II y esto permanece. Sobre la competencia… no sé (risas)”.

La periodista insistió con la pregunta y el Pontífice reiteró su respuesta para luego recordar el papel fundamental de la mujer en la Iglesia, algo a lo que ya se ha referido en diversas ocasiones. Francisco dijo que “las mujeres pueden hacer muchas cosas mejor que los hombres” y cuestionó luego: “¿Qué es más importante en la teología y en la mística de la Iglesia: los apóstoles o María en el día de Pentecostés? ¡Es María! ¡La Iglesia es mujer! Es la Iglesia y no el Iglesia… es la Iglesia esposa de Jesucristo. Es un misterio esponsalicio”.

“La última palabra fue clara y la dio san Juan Pablo”, dijo Francisco. “Esto permanece. Esto permanece”, afirmó.

Juan Pablo II descartó la ordenación de mujeres en su carta apostólica de 1994 “La ordenación sacerdotal”. En ese documento, el entonces pontífice declaró que “la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres” y que este dictamen “debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

El problema es que no todo el mundo ve esa carta como un evangelio. De hecho, la Organización de Ordenación de Mujeres, un grupo que trabaja para ordenar a las mujeres como sacerdotes, califica el documento de “anticuado, falible y doloroso” y dice que el Papa Francisco debería buscar inspiración en otros lugares.

“En lugar de citar a Juan Pablo II, el Papa Francisco podría haber citado a la propia Comisión Bíblica Pontificia del Vaticano que concluyó en 1977 que no existe una razón bíblica o teológica válida para negar la ordenación a las mujeres o buscar documentos arqueológicos y históricos que muestren el liderazgo de las mujeres en La Iglesia primitiva “, dijo el grupo en un comunicado.

“Él habla todo el tiempo acerca de la misericordia, y no tiene piedad de la mujer llamada al sacerdocio”, dijo Pat Brown de la Ordenación Católica a VICE News. Pero a pesar del último revés, dijo que los activistas seguirán luchando. Como dice la Organización de Ordenación de las Mujeres Católicas: “El patriarcado no tendrá la última palabra”.

El Papa Francisco aceptó en Mayo que se cree una comisión que estudie la posibilidad de que las mujeres puedan volver a ser diaconisas en la Iglesia, tal y como lo fueron en el pasado. El pontífice se vio casi obligado a hacer este anuncio por las circunstancias, durante la celebración de una audiencia en el Vaticano con 900 religiosas de la Unión Internacional de las Superioras Generales que le interpelaron sobre este tema. “Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy”, respondió Jorge Mario Bergoglio, cuando las superioras de las órdenes de monjas le preguntaron por qué la Iglesia excluye ahora a las mujeres de la posibilidad de servir como diáconos, cuando en la Iglesia primitiva lo podían ser.

Actualmente, la Iglesia católica  está buscando utilizar a diáconos para afrontar el serio problema de escasez de sacerdotes que deja a miles de pueblos sin párroco propio. Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado, que es el que ordinariamente se otorga de forma provisional a los seminaristas que van camino del presbiterado (sacerdocio de segundo orden). También se confiere actualmente a hombres -solteros y casados- que ejercerán este ministerio durante toda su vida: los diáconos permanentes.

Entre sus tareas, se encuentran la de impartir los sacramentos del Bautismo y el Matrimonio, aunque tienen vedado presidir la eucaristía, la confesión y del resto de sacramentos, que son de exclusiva responsabilidad de los presbíteros (a los que ordinariamente se conoce con el nombre de sacerdotes o curas). Además, los diáconos pueden presidir de forma ordinaria algunas de las celebraciones no eucarísticas de la Iglesia.

En la actualidad, la Iglesia permite que los hombres casados puedan ser diáconos, pero no sacerdotes. En el caso de las mujeres, se les veta ambos roles. Si la comisión propuesta por el pontífice prospera y diese luz verde a las mujeres en este sentido, sería un paso tímido pero histórico en la Iglesia a favor de la mujer. Pero la posibilidad de que ellas pudieran actuar como sacerdotes está totalmente prohibida.

Aparentemente para la Iglesia Católica los Sacerdotes acusados de pedofilia y abuso sexual están más calificados que las mujeres para guiar a los fieles.