En varios países del sur de Asia una mujer puede ser asesinada prácticamente sin repercusiones legales por haber dañado el “honor familiar”, que puede significar cualquier cosa, desde casamientos sin el permiso familiar, hasta mujeres víctimas de violaciones y consideradas por ello mancilladas y deshonrosas.

En la mayor parte de los casos la familia del agresor coincide con la de la víctima, por lo que conseguir un perdón para el victimario por su crimen no es difícil, y los responsables son puestos fácilmente en libertad. Estos crímenes suelen llevarse a cabo por padres, maridos y hermanos de la víctima, pero también hay casos de madres y hermanas. En muchos casos se da, además, una práctica llamada Diyat, que consiste en comprar el perdón para escapar a la pena, en otros es frecuente que existan presiones sociales para que la familia de la víctima perdone al ejecutor del crimen de honor.

A principios de octubre el Parlamento Pakistaní aprobó de forma unánime una ley para poner fin al perdón de los asesinos de mujeres en los «crímenes de honor». «Se trata de un antes y un después en la historia del país», declaró a EFE el senador y portavoz del opositor Partido Popular de Pakistán (PPP), Farhatullah Babar, quien presentó la ley en una sesión conjunta del Parlamento. El político indicó que la nueva ley establece una pena obligatoria de 25 años de prisión para aquellos que cometan «crímenes de honor», un castigo más duro que para otros tipos de asesinatos, afirmó Babar. No hubo consenso en imponer la pena de muerte.

Además, se crearán vías «rápidas» para estos casos en los tribunales, para evitar procesos judiciales largos que diluyan la administración de justicia. La senadora Sughra Hussain Imam presentó la ley en el Senado en 2014, pero entonces no fue aprobada en el Parlamento.

El Primer Ministro paquistaní, Nawaz Sharif, prometió medidas legislativas contra estos crímenes en febrero de 2016, tras ver el documental sobre esta temática con el que la cineasta paquistaní Sharmeen Obaid Chinoy ganó este año su segundo Óscar, «A Girl in the River: The Price of Forgiveness«.

Pero no fue hasta el asesinato en julio de este año de Qandeel Baloch, una celebridad en Pakistán e India por los vídeos de contenido erótico que compartía en las redes sociales, la cual murió estrangulada por su hermano, que el Gobierno de Sharif anunció la nueva legislación. Los padres de Qandeel Baloch dijeron que su hijo Waseem la había amenazado por el tipo de vídeos que colgaba en las redes sociales como Facebook, donde contaba con casi 730.000 seguidores, y le había ordenado que cesara por completo su actividad en la red. En este caso, las autoridades paquistaníes prohibieron a los padres perdonar a su hijo gracias a un artículo del Código Penal pakistaní que permite incluir como demandante al Estado y prohibir el “Diyat”.

Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP), en lo que va de año 427 mujeres han muerto,  víctimas de «crímenes de honor», 134 de ellas por elegir marido sin el permiso de la familia y 265 por mantener «relaciones ilícitas».