Mil veces buenas noches (2013), en una película dirigida por Erik Poppe, que trata sobre Rebecca, interpretada por Juliete Binoche, una fotógrafa de renombre que cubre conflictos y guerras, sus fotos son una ventana para que el mundo conozca las crisis que se viven cada día en países asediados por la violencia, porque como sabemos, una imagen vale más que mil palabras, pero también puede en el caso de Rebecca costarle la vida o su familia.

Rebecca enfrenta varios dilemas morales, el primero es el de la madre que lucha contra la culpa de permanecer alejada de su familia por su trabajo, a pesar de tener un padre amoroso que cría a sus dos hijas y que trabaja cerca de casa, vivir con la angustia constante de los peligros que implica su trabajo de corresponsal de guerra cobra un alto precio al bienestar de sus hijas y de la relación con su esposo. El compromiso de una mujer con su trabajo parece considerarse una falta de amor a su familia o la condena ante la sociedad como mala madre, un estigma que todavía persigue a las mujeres profesionales, independientemente del tipo de carrera que tengan.

También plantea la película el compromiso moral que tiene la protagonista de continuar con su trabajo porque aunque implique sacrificios sumamente dolorosos para su familia, beneficia a miles de personas víctimas de la violencia en estos países por los que la opinión publica parece perder el interés entre las miles de noticias que tenemos a diario.

Otro dilema que es representado de forma muy cruda y genera las opiniones más fuertes sobre la película, es el de la delgada línea moral del oficio del fotógrafo que se ve en la posición imposible de observar hechos terribles sin impedirlos, limitando su labor a documentarlos, para informarlos y quizás así evitar que sigan ocurriendo pero con un costo que a veces termina siendo demasiada carga emocional para aquellos dedicados a esta labor.

Un drama que nos muestra el costo en la familia de las decisiones de una mujer por su profesión y por sus convicciones pero también como la comprensión y el amor de su familia pueden permitirle a las mujeres profesionales desarrollar su carrera y a algunas mejorar el mundo.