Sanger, nacida Margaret Louise Higgins, fue la sexta hija de once hermanos y pasó gran parte de su juventud ayudando con las tareas del hogar y el cuidado de sus hermanos menores, hasta que con el apoyo de sus dos hermanas mayores, asistió a Claverack College y el Instituto Río Hudson. En 1900 se matriculó en el Hospital White Plains como funcionaria en prácticas de enfermería, trabajo que abandonó en 1902 cuando contrajo matrimonio con el arquitecto William Sanger. A pesar de la tuberculosis recurrente que padeció, Margaret dio a luz tres hijos junto a su pareja disfrutando de una vida tranquila en el Condado de Westchester Nueva York, hasta que en 1913 se separó de su marido. Un año más tarde, fundó una revista feminista, «The Woman Rebel» (la mujer rebelde), para promover la contraconcepción, con el lema «Sin dioses ni maestros».

El comienzo de Planned Parenthood se remonta a 1916 cuando Sanger, convertida en una activista a favor de la planificación familiar, junto a su hermana y una amiga inauguran la primera clínica de anticoncepción de los Estados Unidos en Brooklyn, Nueva York.

En ese entonces en Estados Unidos las mujeres no podían votar, firmar contratos, tener cuentas bancarias ni divorciarse de maridos que las maltrataban. Tampoco podían controlar la cantidad de niños que deseaban tener ya que no tenían acceso a información sobre anticoncepción; debido a que para la década de 1870, una serie de medidas denominadas leyes de Comstock, establecieron que la anticoncepción era ilegal y la información sobre planificación familiar «obscena».

Sanger conocía muy de cerca las consecuencias de estas leyes, su propia madre tuvo 18 embarazos, dio a luz a 11 hijos y murió en 1899 a los 40 años, esta muerte la afectó profundamente e hizo que se rebelara contra la sociedad y su visión limitada de los derechos a la salud y de control reproductivo de las mujeres.

Durante su trabajo como enfermera con familias inmigrantes del Lower East Side, de Nueva York, Sanger fue testigo de las enfermedades, el sufrimiento y las muertes que se producen como consecuencia de los embarazos no planificados y los abortos ilegales. En su clínica ofrece asesoramiento sobre anticoncepción a las mujeres pobres e inmigrantes, lo que condujo a su detención por la difusión de información sobre métodos anticonceptivos. Su posterior juicio y apelación generaron un enorme apoyo para su causa.

Esta circular anunció la apertura de la clínica de control de la natalidad dirigida por Margaret Sanger

Este panfleto anunció la apertura de la clínica de control de la natalidad dirigida por Margaret Sanger

 

Sanger consideraba que una verdadera igualdad de la mujer exigía una maternidad libre, es decir, que la mujer pudiera decidir si deseaba tener hijos, cuándo y cuántos. También quería evitar la práctica del aborto inseguro, muy común en ese entonces debido a que el aborto era ilegal.

Sin dejarse intimidar, Sanger funda The Birth Control Review  la primera publicación científica dedicada a la anticoncepción y al apelar su acusación, provoca una interpretación nueva y liberal de la ley de Nueva York que prohíbe la anticoncepción. En 1923, Sanger establece la Birth Control Clinical Research Bureau en Manhattan, con el fin de proporcionar dispositivos de anticoncepción a las mujeres y recopilar estadísticas precisas para comprobar la seguridad y la eficacia a largo plazo de tales dispositivos. Ese mismo año, Sanger organiza la American Birth Control League (Liga Americana de Anticoncepción), una nueva y ambiciosa organización dedicada a los problemas mundiales de crecimiento de la población, desarme y hambre. Posteriormente, ambas organizaciones se unen y luego se convierten en Planned Parenthood Federation of America.

En 1948, Planned Parenthood financia una serie de pruebas destinadas a desarrollar la píldora anticonceptiva. El 9 de mayo de 1960, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) aprueba la venta de estos anticonceptivos orales. La píldora se convierte en un suceso inmediato y al permitir que las mujeres tengan el control de su reproducción tiene consecuencias muy importantes en el desarrollo de las mujeres en la sociedad. Ya que finalmente, las mujeres cuentan con un medio confiable y simple para prevenir los embarazos no deseados y planificar sus familias.

Sanger murió de una insuficiencia cardíaca en 1966 en Tucson, Arizona, a los 86 años, aproximadamente un año después de ser legalizado el control de la natalidad en los Estados Unidos con el caso Griswold v. Connecticut.

Margaret Sanger fue una figura controversial, muchas personas que están en contra de la anticoncepción y del aborto sostienen que el objetivo principal de Planned Parenthood  era ayudar a deshacerse de los bebés negros antes de que vinieran al mundo, pero historiadores que han examinado la correspondencia de Sanger desafían a los que consideran el racismo una de las motivaciones de la activista.

Gran parte de la controversia se deriva de una carta de 1939 en la que Sanger describió su plan para llegar a los líderes de las comunidades afrodescendientes, especialmente a los ministros, para ayudar a disipar las sospechas de la comunidad sobre las clínicas de planificación familiar que estaba abriendo en el Sur. «No queremos que salga la noticia de que queremos exterminar a la población negra, y los ministros son personas que pueden enderezar esa idea si alguna vez se le ocurre a cualquiera de sus miembros más rebeldes», escribió. Era, como lo llamó el Washington Post, una oración «escrita enérgicamente», pero que, en su contexto, describe el tipo de acusaciones absurdas a las que temía, no su misión real. La ironía es que esta carta se ha utilizado para propagar en su contra esas alegaciones que le preocupaban.

La misión declarada de Sanger era capacitar a las mujeres para que hicieran sus propias elecciones reproductivas, centrando sus esfuerzos en las comunidades minoritarias, porque era allí donde, debido a la pobreza y el acceso limitado a la atención médica, las mujeres eran especialmente vulnerables a los efectos del embarazo no planificado. Como ella enmarcó, el control de la natalidad era la cuestión fundamental de los derechos de la mujer. «La maternidad forzada», escribió en 1914, «es la negación más completa del derecho de una mujer a la vida y a la libertad».

Eso no quiere decir que Sanger no haya hecho algunas declaraciones profundamente inquietantes en apoyo de la eugenesia,un desacreditado movimiento para mejorar la salud general y la aptitud de la humanidad a través de la procreación selectiva. En un artículo de 1921, escribió que «el problema más urgente de hoy es cómo limitar y desalentar la sobrefertilidad de los deficientes mentales y físicos».

Sin embargo, no estaba sola en este punto de vista: en los años veinte y treinta, la eugenesia gozaba de un amplio apoyo por parte de médicos, científicos y público en general. Los funcionarios de Planned Parenthood señalan que, a pesar de sus pensamientos sobre la idea en general, Sanger «repudió de manera uniforme la explotación racista de los principios eugenésicos».

En 1966, Martin Luther King Jr. al recibir el Premio Margaret Sanger de Planned Parenthood en Derechos Humanos dejó claro que estaba de acuerdo en que el trabajo de esta activista, además elogió sus contribuciones a la comunidad negra. «Hay un parentesco sorprendente entre nuestro movimiento y los esfuerzos iniciales de Margaret Sanger», dijo. «… Margaret Sanger tuvo que cometer lo que entonces se llamaba un crimen para enriquecer a la humanidad, y hoy honramos su valentía y visión».

Como señaló Gloria Steinem en un ensayo de 1998 para TIME, el abrazo de Sanger a la retórica eugenésica pudo haber sido menos una creencia sincera y más una maniobra política para ampliar el atractivo del control de la natalidad. Pero incluso hablar el lenguaje de la eugenesia podría ser insidioso. Steinem escribe: (Sanger) adoptó el lenguaje tradicional de la eugenesia de ese entonces como una táctica, ya que muchos eugenistas se oponían al control de la natalidad con el argumento de que los educados lo usarían más. Aunque su propio trabajo estaba dirigido hacia programas anticonceptivos voluntarios y programas de salud pública, su uso del lenguaje de la eugenesia probablemente ayudó a justificar el abuso de la esterilización. Sus errores de juicio deben hacernos preguntarnos qué errores paralelos estamos haciendo ahora y cuestionar cualquier táctica que no lleve a cabo los fines que esperamos alcanzar.

A pesar de la controversia, Margaret Sanger continua siendo una mujer que inspira, al recordarnos que una sola persona es capaz de cambiar al mundo y traer mejoras para todas, así que vale la pena pelear y alzar la voz por todas aquellas mujeres que no cuentan con libertad en sus derechos reproductivos o que pueden sufrir un retroceso en relación a lo ya logrado, especialmente cuando vemos la llegada al poder de gobernantes que ven a la mujer retrógradamente limitando su función en la sociedad y su motivo de existencia a procrear y criar hijos.