Aunque las mujeres en México ejercieron su derecho al voto por primera vez hace más de 61 años, todavía hay localidades

del país donde el sufragio femenino no existe. Pese a la intención de las autoridades de que las mujeres sí voten, ellas deben vencer la resistencia de los hombres que todavía no aceptan que participen en la toma de decisiones de la comunidad, e incluso a veces la resistencia propia, esa que hace no se sientan preparadas para tareas que históricamente no les han correspondido.

Específicamente en el estado de Oaxaca hay 417 municipios, el 73% del estado y el 35% de la población, se rige por Sistemas Normativos Internos, basado en usos y costumbres, una forma de autogobierno de comunidades indígenas. Es la tradición y nadie reclama, se juntan los hombres a decidir y las mujeres no participan.

Pero la realidad es que, aunque se respete la forma de autogobierno indígena en la práctica, tanto la Constitución del país como la de Oaxaca exigen la igualdad entre hombres y mujeres a la hora de votar, lo mismo que el Código de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales estatal, por lo que el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) hace campañas y visita las comunidades para incentivar la participación de la mujer y les da herramientas para hacer que los pueblos terminen incluyéndolas, pues cuentan con la potestad para declarar inválidas las elecciones donde no se permitan mujeres en las asambleas para elegir a las autoridades municipales y puede obligar a repetirlas.En 2013 en alrededor de 90 municipios no votaron ni fueron votadas mujeres y por el momento no se manejan cifras exacta de cuántas comunidades todavía están en infracción.

Marcela Hernández, es la primera mujer de Santa María Ixcatlán en ocupar un cargo público, regidora de Hacienda. En esa localidad fueron los representantes del IEEPCO a decirle a la comunidad que debían incluir mujeres, los hombres del pueblo sólo aceptaron poner a una.

Los hombres también son apoyados por algunas mujeres que piensan que ejercer sus derechos políticos choca con cuestiones de la vida cotidiana, “No sólo no estamos preparadas”, apunta Carolina, de 49 años, residente de Teotitlán del Valle, 30 kilómetros al sur de Oaxaca, “¿Y si las reuniones del cabildo terminan a las 2 de la mañana, cómo vamos a estar ahí? Una mujer no puede volver a su casa a esa hora, ¿qué va a decir su marido? Tiene la obligación de ocuparse del hogar”.

En este municipio de alrededor de 6.000 habitantes se permitió la participación de la mujer en los últimos comicios pero todavía hay problemas a la hora de integrarlas al cabildo.