En The Daily Beast encontramos un artículo acerca de los múltiples proyectos de ley que los republicanos de Texas presentaron para su consideración en la próxima sesión legislativa que, entre otras restricciones, impedirían que las mujeres obtengan abortos debido a anomalías fetales y que se les obligue al entierro o cremación del feto, en los casos de aborto por elección, aborto espontáneo y muerte dentro del vientre materno.

Joint Resolution 9 busca agregar una Enmienda Constitucional que prohíba el aborto a “toda la extensión autorizada bajo la ley constitucional federal según lo interpreta la Corte Suprema de los Estados Unidos”. Los votantes de Texas tendrían que aprobar la enmienda después de ser aprobada por una votación de dos tercios en ambas cámaras. Este proyecto fue presentado por el senador Bob Hall, un republicano que ganó sus elecciones de 2014 en parte haciendo campaña en la idea de que Satanás tenía “un estrangulamiento” en su oponente.

Por otra parte,  House Bill 201, presentado por el Representante Byron Cook, abordaría la cuestión de cómo disponer de los restos fetales, si el proyecto de ley se aprueba, un proveedor de aborto o cualquier instalación que proporciona atención a una mujer durante un aborto por elección o aborto espontáneo estaría obligado a proporcionar servicios para enterrar o cremar al feto. Bajo las reglas actuales, se permite que el tejido fetal se maneje como el resto de los desechos médicos con las medidas de bioseguridad correspondientes. “El Gobernador Abbott cree que los restos humanos y fetales no deben ser tratados como desperdicios médicos, y los cambios propuestos en las reglas, afirman el valor y la dignidad de toda las vidas”, dijo la oficina del gobernador de Texas Greg Abbott en un comunicado.

Ahora bien, si cada aborto, por elección o no, requiere un certificado de defunción y un director de funeral, como se maneja la logística en los casos de mujeres que tienen abortos involuntarios espontáneos (entre el 10 y el 15 por ciento de las mujeres embarazadas), si ocurrieron en casa o fuera de un hospital o clínica. Imaginen el trauma que debe ser para estas mujeres tener que llevar los restos fetales a un hospital o una funeraria.

Actualmente,  Indiana, Arkansas y Georgia tienen leyes que exigen el entierro y la cremación de los restos fetales, mientras que Dakota del Sur, Idaho, Alabama y Tennessee han aprobado recientemente una legislación que rige dónde y cómo pueden disponerse los restos fetales.

El tercer proyecto presentado en Texas fue House Bill 87, donde el representante Matt Schaefer sugiere una prohibición de los abortos para las mujeres después de 20 semanas en el caso de las anormalidades fetales. La ley actual permite abortos después de las 20 semanas cuando el embarazo no es viable, cuando la vida de la madre está en grave riesgo o en casos de anomalías graves.

Schaefer, a quien el Texas Monthly califico como el peor legislador del estado en 2015, defendió una enmienda similar ese año, argumentando que el aborto de fetos con anormalidades, incluso aquellos que sufrirían y morirían inmediatamente después del nacimiento, era una abominación contra Dios. Al explicar el dolor y el sufrimiento de las madres y sus bebés terminales, Schaefer dijo ante la audiencia: “(el dolor) es parte de la condición humana, desde que el pecado entró en el mundo”.

Schaefer ha tenido poco éxito legislativo: En 2015, ninguno de sus proyectos llegó a ser discutido. Pero estos hombres que intentan acabar con el aborto legal, son republicanos y podrían encontrar más éxito o al menos más apoyo en una nación gobernada por el ahora presidente Donald Trump. El Presidente electo fue votado en parte gracias a su promesa de llenar la Corte Suprema con jueces que derogarían Roe vs. Wade, la decisión de 1973 que permitió el aborto y sirvió para revertir la ley del 2013 de Texas que requería que los doctores de centros quirúrgicos ambulatorios que realizaran abortos tuvieran privilegios para ingresar a sus pacientes en hospitales y clínicas, esta disposición significo el cierre de la mitad de las clínicas del estado hasta que la ley fue derogada por la Corte Suprema.

Por otra parte, la legislatura del estado de Ohio aprobó el martes una ley que prohibiría el aborto antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas, sin importar si el embarazo fue por  violación, incesto, si existe una anomalía fetal o afecta la salud de la mujer.

El proyecto de ley prohíbe el aborto tan pronto como se detecte “latido” del feto, que por lo general ocurre alrededor de las seis semanas de embarazo (lo que no significa un corazón completamente desarrollado ya que esto no sucede hasta las 20 semanas de embarazo). Seis semanas de embarazo se traduce en tan sólo dos semanas después de que una mujer pierde su primera menstruación, que no da a las mujeres mucho tiempo en darse cuenta que están embarazadas y procurarse un aborto si es su decisión.

El gobernador de Ohio, John Kasich no ha dicho todavía si va a firmar el proyecto de ley, para lo cual tiene 10 días. Kasich se opone al aborto, pero expresó preocupaciones sobre un proyecto de ley parecido del año pasado, ya que probablemente no sería admitido  en los tribunales.

Algunos estados han tratado de pasar o promulgar prohibiciones similares. Louisiana y Utah aprobaron prohibiciones de aborto con excepciones limitadas en 1991 y en los últimos años, Dakota del Norte aprobó la prohibición de abortos cuando hay “latido” que sería desde las seis semanas de embarazo, Arkansas a su vez aprobó una prohibición de 12 semanas, y Arizona una de 18 semanas, pero todas esas leyes fueron bloqueadas por los tribunales y la Corte Suprema se negó a escuchar las apelaciones interpuestas porque Roe vs. Wade protege explícitamente el derecho de la mujer a buscar un aborto antes de que el feto sea viable.

Sin embargo, la elección de Trump y la posibilidad de designar más Magistrados anti-aborto en la Corte Suprema de Justicia han hecho que legisladores estadales continúen con sus intentos de restringir el aborto. Algunos expertos consideran que la protección que ofrece Roe vs. Wade permanecerá intacta incluso si Trump nombra un Magistrado ultraconservador ya que el quinto voto crucial a favor del aborto viene del Magistrado Anthony Kennedy, aunque éste se opone personalmente al aborto.

Eso significa que los movimientos de Ohio y Texas son prematuros hasta que Roe v. Wade sea revocado si es que esto sucede, por lo que la aprobación de leyes como éstas son un gesto simbólico, una campaña política para que los senadores puedan ganar simpatía con sus votantes ultra conservadores pero sobre todo una pérdida de tiempo y dinero para los estados.  Para firmar alguna de las peticiones que luchan contra el “Heartbeat Bill” de Ohio haz click aquí.