Este mes en Womens Health se publicó un artículo alarmante sobre el abuso sexual por parte de los médicos, de los cuales se espera un comportamiento ético, pero sorprende lo común que resulta el abuso sexual por parte de estos profesionales como lo demuestran los testimonios de mujeres abusadas que son reflejados en el artículo.

Las victimas sufren física y emocionalmente, los doctores en cambio parecen no tener consecuencias. La revista Womens Health junto a la Red Nacional contra la Violación, Abuso e Incesto, RAINN por sus siglas en inglés, realizaron una encuesta a casi 500 mujeres estadounidenses de las cuales el 27% manifiesta haber sido abusada por su médico, 5% sostiene que fue abusada por su dentista y un gran numero reporta desde comentarios obscenos, toques inapropiados, masturbación, hasta violación.

Estos resultados confirman la investigación del Atlanta Journal Constitution que analizo más de 100.000 registros disciplinarios de médicos desde 1999, en los que descubrieron que más de 3.100 doctores en diferentes lugares de EEUU fueron encontrados culpables de conducta sexual inadecuada que incluía desde abuso a pacientes, acoso a empleadas y posesión de pornografía infantil.

La revelación más grave de esta investigación fue que la mitad de los médicos con medidas disciplinarias por abusar pacientes siguieron ejerciendo la medicina y tuvieron incluso los castigos más leves previstos. La dinámica de protección de los médicos denunciados por parte de las juntas médicas tiene un parecido lamentable con los escándalos generados por los casos de pedofilia por parte de sacerdotes que fueron ocultados por la Iglesia Católica. Al igual que el sacerdote, el médico es una figura asociada a la protección y ayuda en tiempos de necesidad, lo que les permite a algunos tomar ventaja de sus pacientes contando con la protección que les da que se acostumbre a no creerle a las víctimas que se atreven a denunciar y la solidaridad del gremio que no quiere que estos casos trasciendan perjudicando su imagen.

Las mujeres víctimas de abuso tienen consecuencias devastadoras ya que pueden sufrir depresión, fobias, problemas en sus relaciones personales, estrés post traumático, para algunas la cicatriz emocional del abuso es tan grave que se niegan a consultar nuevamente a un médico en su vida.

Los expertos presumen que la estadísticas son superiores a lo planteado ya que la mayoría de las víctimas de abuso no denuncian ni reportan el hecho a las autoridades o familiares porque se sienten avergonzadas y hasta culpables, el 45% de las participantes de la encuesta que admitieron ser abusadas no denuncio por sentir que nadie les creería.

Las victimas incluso se sienten inseguras sobre catalogar la interacción como abuso. El 35% de las encuestadas manifestaron que en el momento no estaban seguras de si algo inadecuado pasaba, otras tienden a ignorar el evento para disminuir el trauma. La culpabilidad proviene del hecho de no detener la interacción inadecuada a tiempo, esto se deriva de que tendemos a confiar en nuestros doctores. 1 De cada 4 mujeres que sintieron existió una conducta inapropiada por parte de su médico continuaron asistiendo a su consulta, lo que algunas veces se usa como argumento para desacreditar sus denuncias, pero en muchos casos estas mujeres se ven obligadas a seguir visitando el mismo medico por ser el único disponible en su seguro, porque presentan una condición médica grave, que requirió atención medica durante tiempo prolongado o simplemente porque es el único disponible en la localidad.

El miedo o sospecha de una conducta inapropiada resulta en que las victimas eviten chequeos necesarios dejándolas vulnerables a enfermedades, otras solo se atienden con médicos mujeres las cuales normalmente tienen plazos superiores de espera, y en otra arista del problema las víctimas de abuso por parte de doctores puede evitar la terapia psicológica que es una de las formas más efectivas de obtener ayuda, por considerar al terapeuta un médico más.

Las cosas no son más fáciles para aquellas mujeres que deciden denunciar, en algunos casos la denuncia a la junta médica del estado permanece sin recibir respuesta o justicia. La mayoría de las denuncia se tratan en privado o se archivan y en vez de revocar la licencia de los médicos se imponen multas o programas confidenciales de tratamiento a los perpetradores del abuso que incluyen terapia y yoga antes de ejercer nuevamente.

Este tratamiento a las denuncia recibidas permite que solo las juntas medicas conozcan de los casos, algunos pacientes reportan ante el directorio del hospital o clínica donde fueron tratados y tampoco reciben mejor atención y resolución a sus denuncias porque prevalece el interés de resguardar la imagen del centro de salud.

En muchos casos lo médicos que reciben medidas más severas como suspensión de la licencia, no son procesados por las autoridades ya que resulta muy difícil probar la conducta inadecuada, por lo que no presentan antecedentes ni son registrados como delincuentes sexuales así que simplemente con mudarse pueden seguir su práctica profesional sin inconvenientes.

Aunque a paso lento, se están tomando medidas, la Federación de Juntas Medicas Estadales emitió un comunicado en abril exhortando a los médicos, hospitales, organizaciones de salud, aseguradoras y al público en general a reportar las conductas inadecuadas en la junta médica del estado respectivo, pero la mejor defensa es mantenerse vigilante y tomar medidas de precaución, como investigar a los médicos a cuya consulta debas asistir, verificar los procedimientos habituales, realizar las preguntas que consideres necesarias y solicitar la presencia de una enfermera si te hace sentir más cómoda y segura.

La mayoría de los médicos tienen un comportamiento ético y jamás abusarían la confianza de sus pacientes, se dedican al cuidado de la salud y no traspasarían las reglas de un comportamiento adecuado médico-paciente, pero  algunos perjudican con su conducta delictiva a un gremio al que se le confían nuestros bienes más preciados; nuestra salud, vida y la de nuestros seres queridos, pero denunciar a los médicos predadores sexuales permitirá que podamos cuidar nuestra salud en un ambiente seguro.