De acuerdo a un estudio del Pew Research Center, cada vez más estadounidenses apoyan la igualdad de género en el lugar de trabajo, pero no en la casa. El estudio examinó encuestas realizadas entre 1977 y 2016 con 27,000 participantes de varias generaciones (Silent, Boomer, Gen X y Millennial). 

De los entrevistados, dos tercios de los estadounidenses y tres cuartos de los millennials (la única generación que cree que las mujeres son tratadas con igualdad más en el hogar que en el trabajo) se inclinan por políticas igualitarias, creyendo que “las mujeres deben tener las mismas oportunidades que los hombres para trabajar o participar en la política, [pero] deben hacer más tareas domésticas e involucrarse más en la crianza de los hijos”.

Hay algunos factores que podrían explicar las creencias retrógradas de algunos estadounidenses: más mujeres están haciendo trabajo remunerado que nunca, pero los hombres no están haciendo más trabajo doméstico, recurriendo a los roles tradicionales de género que les permiten el privilegio de no tener que hacer nada. Las políticas en el lugar de trabajo también son las culpables: los beneficios como el permiso familiar pagado, el cuidado infantil subsidiado y los horarios flexibles se implementaron cuando se creía que los hombres debían mantener a sus familias mientras que las mujeres se ocuparán del hogar. Por lo que se espera que las mujeres las usen y los hombres no tanto.