Los bailarines de ballet clásicos por lo general son extremadamente delgados, pero Lizzy Howell es una bailarina estadounidense que busca romper este estereotipo. Howell  aprendió a bailar a los cinco años para sobrellevar la muerte de su madre en un accidente automovilístico. A pesar de haber demostrado que es capaz de vencer cualquier obstáculo, no sido duramente juzgada por su sobrepeso, por lo que declaró: «Mi mensaje para las generaciones jóvenes es que los estereotipos están para romperse. Debes estar cómoda en tu propia piel y no dejar que nadie te haga sentir menos. Se tomaron el tiempo para criticarte, así que seguro se preocupan demasiado por ti.» Bravo por Lizzy Howell y por todas las mujeres que deciden luchar por sus sueños a pesar de las críticas de la sociedad.