Celebridades como Lena Dunham y Emma Watson dicen que intentan contribuir para tener un mundo mejor al llevar las ideas sobre los derechos de las mujeres a las masas. Tras la elección de Donald Trump, mujeres de perfil alto como Jennifer Lawrence y Beyonce se han unido a la cruzada por la igualdad femenina, incluso la decididamente apolítica Taylor Swift dice que se considera una “feminista”.

Pero tras dos años de investigación, un reciente estudio, liderado por Jeetendr Sehdev, experto en celebrity branding y profesor de marketing en la Universidad del Sur de California, indica que cuando actrices, cantantes y demás personalidades influyentes se involucran en esta causa el resultado contrario a lo esperado es perjudicar la percepción de los derechos femeninos en la sociedad, porque hace que muchos consideren esta lucha como algo trivial y por tanto, la preocupación por el tema  está disminuyendo de forma significativa: solamente el 20% de los encuestados afirma que se involucro más con los temas sobre igualdad de género tras haber escuchado a una celebridad.

 De hecho, uno de los motivos (y problemas) que pone de relieve el estudio es que el feminismo es considerado cada vez más, una herramienta publicitaria. Si antes de realizar algún tipo de declaración la celebridad en cuestión no ha demostrado con acciones su compromiso con la causa, un 80% de la población no dará por válida su postura y pensará que todo es fruto de una orquestada campaña de marketing que solamente beneficia a la protagonista.

El estudio, que se ha llevado a cabo con una muestra de 6.000 adultos de todo el mundo, también detectó cuales zonas son las más influenciables al respecto: el Sudeste Asiático y América Latina son más propicias a confiar en la buena voluntad de estas líderes de opinión, mientras que América del Norte y Europa son las menos receptivas a lo que tengan que decir.

Por otra parte,  Independent ha publicado una lista de las famosas con más y menos credibilidad en lo que a materia feminista se refiere. Las más creíbles fueron Malala Yousafzai, Lena Dunham, Patricia Arquette, Diane Von Furstenberg y Sheryl Sandberg, mientras que en el lado opuesto estuvieron Adele, Renee Zellweger, Olivia Wilde, Taylor Swift y Gigi Hadid.

La mayoría de los encuestados dijeron que las feministas modernas podrían ganar más credibilidad si incorporaran a portavoces experimentados como a la encargada de la cruzada educativa Malala Yousafzai o la directora ejecutiva Sheryl Sandberg.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Al parecer, al 78% de las personas les gustaría ver portavoces multiculturales alzando la voz en favor del feminismo, algo que quizás explique por qué la lista de las celebrities que gozan de mayor credibilidad es más heterogénea en cuestión de perfiles.

Este estudio demuestra que hasta cuando celebridades se trata, no sólo es necesario etiquetarse como feminista sino también demostrarlo con las acciones, ya que si vemos el caso de Lena Dunham, ella no sólo se considera feminista de palabra sino que acompaña esta afirmación con acciones como  fundar Lenny Letter o su participación activa en la campaña de Hillary Clinton.