Un estudio reseñado en la revista Foreign Policy

, destaca que la seguridad de un país está estrechamente relacionada a la seguridad de las mujeres que lo habitan, convirtiéndose este aspecto en un mejor indicador de la posibilidad de paz en una nación que su nivel de riqueza, democracia o identidad étnica o religiosa. Países democráticos en los que las mujeres son objeto de violencia son tan inestables e inseguros como aquellos países sin democracia.

En asuntos de salud nacional, crecimiento económico, corrupción y bienestar social el mejor indicador también es la situación de las mujeres. El trato y bienestar de las mujeres influye en la seguridad, estabilidad, prosperidad, tendencia a la guerra, corrupción, salud, tipo de régimen de gobierno y en el poder del Estado. Asimismo, los acuerdos de paz que se negocian sin mujeres se rompen más rápido que aquellos que las involucran.

cvm1xetxyaem5pk

Las mujeres representaron menos del 4% de los firmantes en los acuerdos de paz entre 1992 y 2011, a pesar que los estudios muestran que involucrar a las mujeres incrementa en un 35% la posibilidad de que el acuerdo de paz se mantenga vigente por lo menos 15 años.

En los países donde los hombres gobiernan el hogar mediante violencia, la jerarquía dominante gobierna la nación mediante violencia. Se pone como ejemplo a la revolución verde en Irán donde los hombres decidieron usar la Rusari en solidaridad con las mujeres, manifestando que si en su momento se hubieran opuesto a esa forma de violencia sobre las mujeres, quizás la opresión que le siguió dirigida a toda la población no hubiera sucedido. La opresión a la mujer continúa con la opresión al hombre. Valorar a las mujeres como iguales permite la apertura necesaria para sostener la paz en una nación.

En el 2010, Hillary Clinton como secretaria de estado de los EE UU manifestó que los derechos de la mujer son un punto central de la política exterior norteamericana, pues la igualdad de la mujer no era solo un asunto moral, de justicia o incluso humanitario, era un asunto de seguridad y por lo tanto de vital interés para ese  país.

no-colombia

En el caso de Colombia, resalta el impacto negativo que tuvo la presunta incorporación de la ideología de género en el acuerdo de paz con las FARC que fue rechazado en el plebiscito del 02 de octubre de 2016, la idea de la incorporación de la igualdad de género en el texto del acuerdo con la intención de visibilizar a la mujer como la gran afectada de la guerra  fue desvirtuada al punto que se generaron protestas y la gran mayoría de las iglesias evangélicas se plegaron a la opción del NO. Aunque parece una contradicción, entre los ajustes en vista de la no aprobación del acuerdo está la incorporación de más mujeres a las mesas de negociación, lo que generaría mejores resultados en pro de la paz en Colombia.

Los resultados de este estudio están reseñados en el libro Sexo y paz mundial, y concluye que eliminar la violencia contra las mujeres y las barreras que impiden su desarrollo, fuerza, creatividad y expresión, son el reto fundamental del siglo XXI.