“La Mística de la feminidad” es un libro escrito por Betty Friedan, que comienza con “Un Problema que no Tiene Nombre”, este capítulo abarca la insatisfacción que la autora notó en varias amas de casa que se preguntaban ¿esto es todo? mientras los expertos les decían como atraer a un hombre, amamantar, cocinar, mantener contentos a sus maridos y criar buenos hijos, al mismo tiempo que les enseñaban a sentir lástima por las mujeres no femeninas que querían ser físicas o presidentas. Lo peor de esta insatisfacción según la autora era que las mujeres no tenían con quien hablar y terminaban pensando que había un problema con ellas sin darse cuenta que era un problema común, que no estaba basado en falta de feminidad o mucha educación, sino que venía de anhelo de querer más que una casa, un marido e hijos.

Friedan continúa con su descripción de la “mística femenina”, donde, a partir de 1949, una mujer sólo puede sentirse realizada en el papel de esposa y madre, haciendo que las mujeres asocien su identidad a “madre de”, “esposa de” para evitar preguntas acerca de quién es y cuál es su papel en el mundo.

El libro sigue con varios capítulos dedicados a los culpables de la «mística femenina» de la realización del ama de casa; desde Freud con su concepto de  «envidia del pene» donde se etiquetaban como neuróticas a las mujeres que deseaban tener una carrera, pasando por las escuelas de muchas mujeres, las cuales se concentraron en clases no desafiantes centradas sobre el matrimonio y la familia porque se sentía que demasiada educación echaría a perder la feminidad de la mujer ; terminando con los medios de comunicación.

A partir de esto, Friedan describe “la elección equivocada”, donde las mujeres se quedaban como amas de casa por temor a que sus hijos tuviesen problemas en un futuro, cuando la realidad es que muchos estudios demostraron que los hijos de madres con carreras eran menos agresivos, menos inhibidos, les iba mejor en la escuela y se valoraban mejor.

Uno de los puntos clave del libro es como las amas de casa llenaban sus días de actividades. Un profesor llamado Maurice K. Enghausen respondió a un artículo que describía la larga semana de un ama de casa que cualquier persona que pusiera tantas horas en ese trabajó era incompetente, increíblemente lenta o no manejaba correctamente el tiempo. El profesor se ocupó de la casa de una pareja con dos hijos para demostrar su teoría y en un sólo día, limpió el primer piso de la casa, lavó la ropa, planchó, hizo el almuerzo y la cena, horneó dos tortas,  bañó a los niños y limpió el piso de la cocina. Otras encuestas revelaron que las mujeres que trabajaban afuera de sus casas hacían las tareas del hogar en la mitad del tiempo que le llevaba a una ama de casa, demostrando que las amas de casa se estaban llenando de tareas y haciendo actividades innecesarias para sentir útiles.

Para Friedan, la única salida de esta situación era que las mujeres buscaran una identidad aparte de sus maridos e hijos, llevando a cabo actividades que las llenaran como seres humanos únicos; esto no significaba divorciarse ni abandonar a sus hijos si no entender que no tenían que elegir entre una vida domestica y tener una carrera, debido a que el trabajo del hogar era algo que debía hacerse de forma rápida y eficiente, la segunda es ver el matrimonio de una perspectiva más realista y no como una forma de realización.

Es interesante ver como 50 años después de la publicación del libro, las mujeres seguimos siendo medidas por si tenemos o no esposo o hijos, sin embargo, vale acotar dos críticas; la primera es que el libro se enfocó en describir a mujeres blancas de clase media y la segunda es que el libro explica que el aumento de homosexuales viene dado por esta “mística”. Friedan luego se redimió y apoyó el lesbianismo como una causa feminista.