Según el informe Global Gender Gan Report 2016 del Foro Económico Mundial, la igualdad de género se retrasará 170 años, al frenarse de forma drástica los avances en esa materia por lo que hasta aproximadamente el año 2186 no sería una realidad.

En este informe se realiza una evaluación comparativa que mide el progreso hacia la paridad entre hombres y mujeres en la educación, la salud y supervivencia, las oportunidades económicas y el poder político. La brecha actual en la igualdad entre hombres y mujeres, que se situó este año en un 59%, es la mayor desde 2008.

Se destaca que sigue habiendo enormes diferencias en las oportunidades para las mujeres, reflejando el estado actual de progreso y sirviendo como una llamada de atención a los responsables políticos y otras entidades para aumentar los esfuerzos para acelerar el logro de la igualdad de género. De acuerdo al informe las mujeres trabajan unos 50 minutos más al día si se tiene en cuenta el trabajo remunerado y el no remunerado.

Detrás de este descenso hay una serie de factores. Uno de ellos es el salario, las mujeres ganan, en promedio, poco más de la mitad que los hombres, a pesar de que en general trabajan más horas. Además, se cita el estancamiento de la participación en el mercado de trabajo, la participación en todo el mundo es del 54% en el caso de las mujeres frente a un 81 % en el de los hombres. Estas disparidades están vinculadas con la poca valoración del trabajo que es realizado por las mujeres, con las calificaciones que se requieren en los sectores u ocupaciones dominados por mujeres, con la práctica de la discriminación, y con la necesidad de las mujeres de interrumpir su carrera profesional para asumir responsabilidades de cuidado adicionales, por ejemplo, tras el nacimiento de un hijo.

El número de mujeres en puestos de responsabilidad también se mantiene bajo: tan solo hay cuatro países en todo el mundo con igual número de hombres y mujeres legisladores, funcionarios de alto grado y directivos, a pesar del hecho de que 95 países cuentan ahora con tantas mujeres como hombres con formación universitaria.

Las proyecciones basadas en los datos del Informe Global de la Brecha de Género 2015 apuntaban a que la brecha económica podría cerrarse en un plazo de 118 años (2133), sin embargo, este progreso se ha invertido desde entonces y el periodo se amplía a 170 años (2186). En el aspecto económico sigue habiendo mucho por hacer por acabar con la desigualdad, sin embargo, en otros aspectos la situación ha mejorado.

En el caso de la educación dicha brecha se ha cerrado casi en un 95%, lo que demuestra que es uno de los ámbitos donde más se ha avanzado hasta la fecha. La salud, es el otro pilar que ha cerrado su brecha un 96%. El Foro Económico Global señala que «en un momento en el que las mujeres, en promedio, apenas se benefician de dos tercios del acceso a la sanidad, la educación, la participación económica y la representación política que tienen los hombres, surgen varios países que empiezan a disputar la tradicional hegemonía de las naciones nórdicas en el ranking de igualdad de género».

Si bien los cuatro primeros países son Islandia (1), Finlandia (2), Noruega (3) y Suecia (4), el siguiente mejor posicionado es Ruanda, que pasa a ocupar la quinta posición, por delante de Irlanda. Otras grandes economías en los veinte primeros puestos son Alemania (13), Francia (17) y Reino Unido (20), mientras que España se sitúa en el 29. Italia cae nueve puestos hasta la posición número 50.

Por otro lado, Europa occidental con una brecha de género del 25%, es la región mejor posicionada en el Índice Global sobre la Brecha de Género este año. Sin embargo, es también una de las regiones con mayor variación, ya que se observan adelantos y regresiones en diferentes países.  Cuatro de los cinco primeros países del índice forman parte de esta región: Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia; lo que demuestra el continuo progreso de los países nórdicos en igualdad de género. En cuanto a los menos avanzados, tres países tienen un desequilibrio entre ambos sexos de más del 30%: Chipre, Grecia y Malta.

Finlandia y Francia son los dos únicos países que han cerrado completamente la desigualdad en aspectos tan importantes como son la educación, la salud y la supervivencia. Por su parte, Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia defienden las primeras posiciones en el ámbito de liderazgo político y continúan mostrando buenos resultados en participación económica e igualdad de oportunidades.

Después de Europa y Norteamérica, la región con la tercera menor brecha de género es América Latina y el Caribe. La región es el hogar de tres de los diez países con más rápida superación en el mundo desde 2006: Nicaragua y Bolivia que lideran el ranking regional y Ecuador, mientras que los países de más bajo rendimiento en la región son República Dominicana, Belice y Guatemala. De los 25 países incluidos en el Índice en la región este año, 17 han mejorado su puntuación general en comparación con el año pasado, mientras que ocho han retrocedido.

Argentina en el puesto 33 cerró la brecha de género en la salud y la supervivencia y sigue entre los países de mejor desempeño de la región en la política. Sin embargo, a pesar del sólido rendimiento en la educación, sigue sin aprovechar lo suficiente el talento femenino.

Colombia en el puesto 39, mejoró en la participación económica y oportunidades debido a un aumento en la tasa de actividad de las mujeres y una estimación de los ingresos obtenidos, con paridad en el nivel de legisladores, altos funcionarios y directivos. En cambio México, está en el puesto 66 viendo una disminución en la proporción de mujeres profesionales y técnicos.

Chile, ubicada en el puesto 70, sigue avanzando en la participación económica y oportunidades debido a los aumentos en la tasa de actividad femenina y el porcentaje de mujeres profesionales y técnicos, lo cual pudo estar influenciado por tener a una mujer como Jefa de Estado.

Venezuela (74) registra una disminución de las mujeres parlamentarias, mientras Perú (80) ve un aumento. Sin embargo, Perú sigue siendo el país con la más amplia brecha de salud y sexo de supervivencia en la región. Para conocer el ranking del resto los de países haz click en este link.

Las mujeres somos la mitad de la población del mundo y merecemos igualdad de acceso a la salud, educación, participación económica y el potencial de ingresos, la política y el poder de decisión. La paridad de género es fundamental para la mejora de las sociedades. Estimaciones recientes sugieren que la paridad de género económico podría añadir un adicional de 240 billones de dólares para el PIB del Reino Unido, 1.201 billones de dólares a la de los Estados Unidos, 526 billones a la de Japón, y 285 billones al PIB de Alemania.

Asimismo, una reducción de la brecha de empleo entre los géneros fue un importante motor del crecimiento económico europeo de la década pasada, y tiene el potencial de generar aún más
crecimiento.

Para garantizar que las desigualdades de género no persistan a  lo largo del tiempo, las políticas nacionales deben hacer hincapié en desarrollar el  capital humano y social, facilitar la transición de la escuela al trabajo y canalizar el logro de las aspiraciones de las mujeres.

La protección social a nivel nacional sirve como herramienta transformadora del género, al abordar las contingencias de la vida específicas de las mujeres, tales como la maternidad, y al reconocer, reducir y redistribuir las labores de cuidado y las tareas domésticas no remuneradas. En este contexto, los gobiernos deberían garantizar la protección de la maternidad a todas las mujeres, sin exclusión; aumentar las prestaciones de licencia de paternidad y promover la utilización de dichas licencias. Esto debería ser apoyado además por el establecimiento de unas modalidades de trabajo flexibles y orientadas a la familia, que permitan se compartan las responsabilidades de cuidado de una manera más equitativa entre ambos padres, y establecer medidas encaminadas a propiciar la reincorporación al trabajo (como formación, prestaciones pecuniarias, desarrollo de las calificaciones, adecuación del puesto de trabajo a la persona, tutorías y orientación profesional), con miras a facilitar que los trabajadores con responsabilidades familiares se reintegren en la fuerza de trabajo tras interrupciones relacionadas con la prestación de cuidados.

Otros  obstáculos para la participación de las mujeres en el mercado laboral, son las diferencias salariales, de ingresos y los altos costos por concepto del cuidado de los hijos, por consiguiente, los países deberían considerar políticas que no desalienten de trabajar a uno de los sostenes del hogar. Pero también es necesario retar valores culturales y subjetivos que funcionan como barreras internas para el crecimiento en la carrera profesional de las mujeres, como los prejuicios y estereotipos de género, a través de adjetivos que asocian el trabajo de las mujeres a cuestiones vinculadas a lo emocional, que se asumen incompatibles con las funciones de liderazgo.

Con el fin de lograr una verdadera igualdad de género, es esencial que las sociedades reconozcan que los hombres tienen el mismo derecho y responsabilidad sobre los cuidados familiares como las mujeres sobre el trabajo remunerado.