La edición de diciembre de la versión estadounidense de la revista Marie Claire cuenta con Jennifer Aniston en la portada. Tengo que admitir que he pasado gran parte de mi vida deseando que Jennifer Aniston esté embarazada y me alegré muchísimo cuando se casó porque, en el fondo, ella era un ejemplo de una mujer divorciada que, a pesar, de todo encontró el amor, sin darme cuenta que estaba siendo una mala feminista, perpetuando lo mismo que critico y que me molesta que me hagan.

Aniston revela las razones por las cuales escribió su ya famoso ensayo publicado en The Huffington Post en Julio de este año, acerca de la presión que sentía a diario por mostrar un cuerpo perfecto y de cómo los medios valoran a una mujer por su estado civil y familiar, perpetuando la idea de que las mujeres están incompletas o infelices si no están casadas y tienen hijos, “No necesitamos estar casadas ni ser madres para estar completas sino que podemos determinar nuestro “feliz para siempre” por nosotras mismas”
Aniston revela que se le acaba de morir su mamá, con la cual tenía una relación difícil, y regresó de vacaciones para encontrarse revistas con sus fotos en la portada especulando que estaba embarazada otra vez.

“¿Pensé por qué se ve a las mujeres así? me han criticado por mi estado civil. Me han criticado por estar divorciada. Me han criticado por cómo se ven mis pezones. ¿Por qué vemos a las mujeres a través de un lente particular que nos destroza?… he trabajado mucho en mi vida para ser catalogada como un ser humano triste por no tener hijos”.
Aniston sabe cómo ser feliz, y aunque no sabe que le depara el futuro está feliz con la incertidumbre “a veces no estoy completamente segura de lo que hago… lo más difícil para mí en este momento es tratar de encontrar lo que hace cantar a mi corazón”.

Cuando compré la revista la cajera del supermercado comentó que Jennifer se veía genial, a lo que respondí “sí y todavía la ven con tristeza porque no quiere tener hijos”, y me respondió “¡qué diferencia hace que no tenga hijos! ¡Se ve genial!

Yo tampoco sé que me depara el futuro, no sé si volveré a casarse o si algún día me decidiré a tener hijos, pero en un mundo donde la regla es casarse y ver la maternidad como una meta para realizarse ayer salí del supermercado feliz a reencontrarme con mi gato.