“Había una vez una princesa que quería recorrer el mundo. Mientras ella soñaba despierta escuchaba como los demás le decían que fuese paciente, que eventualmente llegaría un príncipe encantador que iba a mostrarle todos los países que estaba desesperada por conocer. La princesa todas las noches soñaba con dicho príncipe. Se lo imaginaba rubio de ojos azules, con una mirada profunda y una voz encantadora.

Eventualmente el príncipe llegó y él y la princesa se casaron, pero la princesa sufrió la primera decepción al darse cuenta que él sólo quería ir a playas porque a diferencia de ella, el no esperó por nadie para ir a recorrer el mundo.

Los problemas llegaron rápidamente, para él, ella era muy inconforme, ella ya tenía lo que cualquier mujer deseaba, un palacio seguro y no tener que preocuparse por nada, pero la princesa sabía que ella estaba destinada a conocer otras cosas, a experimentar otras cosas, a recorrer el mundo para contar sus experiencias. Pasaron los días y llegó uno triste donde la princesa llegó al palacio a darse cuenta que el príncipe se había ido. El príncipe, cansado, se había buscado una mujer que no le exigía mucho.

La princesa juró ese día no volver a esperar por nadie para hacer las cosas que le daban ilusión”

-Andrea

 

Cuando me divorcié tenía 27 años, así que en el momento en el que la mayoría de mis amigas estaban casándose y teniendo hijos yo no quería saber nada del amor. El divorcio en muchos sentidos es como lidiar con una muerte, la muerte de tu vida antigua, la muerte de las ilusiones y sueños que tenían en pareja. Para mí se trató de reconstruirme, de darme cuenta quien quería ser.

En 2016 hice un viaje de ensueño con dos amigas, nos fuimos juntas a Machu Picchu, un lugar mágico e increíble, un lugar al que quería ir desde pequeña y que después de ir me di cuenta que no necesitaba pareja para cumplir mis sueños. Qué buena premonición.

El año pasado quería hacer otro viaje de ensueño pero buscar alguien con quien viajar se hizo complicado. Mis dos amigas querían viajar con sus novios y mi novio del momento estaba más interesado en quedarse en la casa jugando video juegos que conocer el mundo. Así que después de mucho pensar y sacar cuentas decidí hacer un viaje por mi cuenta.

Así fue como un par de días antes de mi cumpleaños número 32 compré los pasajes para conocer Escandinavia. Mi plan era ir a Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca. Me llamaba mucho la atención estos países porque estaban entre los países más feministas del mundo.

Por cuestiones de la vida, un par de semanas antes del viaje me enteré que mi novio me estaba engañado y que mi trabajo peligraba por una reestructuración de la compañía. Sin embargo, a pesar de todo seguí con mis planes. A veces no sabes cuando planificas algo que eso que tanto anhelas va a terminar salvándote, así sea por un par de días, así sea por un par de semanas.

El viaje duró 16 días. Lo mejor de viajar sola es que no dependes de nadie para determinar a qué hora sales, donde comes, que lugares visitas. Fueron 16 días de total libertad. 16 días de pensar qué quería hacer Andrea, a dónde quería ir Andrea, qué quería comer Andrea. Si quería descansar y tomarme un café lo hacía. Si quería sentarme a llorar, lloraba. El viaje también fue un testamento de mi fortaleza y mi capacidad de resolver bajo presión, especialmente en Noruega donde me pasó de todo. Desde perder el convertidor para enchufar los aparatos eléctricos hasta cerrar la maleta con candado y dejar la llave adentro. El viaje también hizo que me abriera más la gente, ya no tenía la seguridad de pedirle a alguien conocido que me tomara fotos, ahora tenía que abrirme y preguntarle a extraños si podían tomarlas.

A veces esperamos tanto tiempo para hacer cosas porque esperamos el momento y la persona adecuada que no nos damos cuenta que podemos vivir al máximo haciendo cosas por nosotros mismos. Así que atrévanse y vivan la vida que finalmente es una sola.

Acá algunos tips de mi viaje:

  1. Planificación ante todo. Por venir de un país inseguro verifique varias veces a dónde iba y las rutas para llegar, las zonas donde quedaban los hoteles y como asegurar mis cosas.
  2. Revisar el clima un par de días antes de viajar. Así puedes empacar por cosas que en verdad te harán falta como abrigos y jerseys o camisetas y shorts.
  3. Verificar si necesitaras efectivo. Cuando viaje a Perú sacaba dinero en efectivo casi a diario porque en pocos lugares aceptaban tarjetas pero cuando fui de viaje a Escandinavia no pague absolutamente nada con efectivo, en todas partes aceptaban tarjeta.
  4. Si quieren ahorrar data de sus teléfonos o no tienen como usar roaming, hagas capturas de las rutas que les da google maps para no perderse. En mi teléfono había montones de fotos de rutas que incluía número de bus, parada, nombre de las calles, entre otros.
  5. Una maleta cerrada con candado se puede abrir con un bolígrafo, no me pregunten todo, esto solo lo conozco por un noruego que me ayudó en pleno desespero.
  6. Si necesitan que alguien les tome fotos pregúntele a alguien que tenga una cámara colgada del cuello, la gente que invierte en cámaras costosas aman tomar fotos y generalmente no te tomaran una sola sino tres o cuatro.
  7. A veces se sentirán solos, es normal, llamen a algún familiar o algún amigo y cuénteles sobre lo que conocieron ese día. La mejor forma de combatir la nostalgia es hablando de cosas extraordinarias.
  8. El último es un dicho de mi hermano “quien convierte no se divierte”, después de pagar 10$ por una cerveza en Copenhague dejé de convertir todo lo que compraba a dólares canadienses. Esto seguro va en contra de todo lo que dicen los asesores financieros pero como dije antes, la vida es una sola.