El uso de tampones o de copas menstruales pueden ser responsables de casos raros del síndrome del shock tóxico (SST) menstrual en mujeres, concretamente por la bacteria ‘Staphylococcus aureus’, ya que la menstruación pueden servir como medio de crecimiento para la bacteria. Así lo afirma un estudio realizado por investigadores de la Universidad Claude Bernard de Lyon, Francia.

La investigación, publicada en la revista de la American Society for Microbiology, «no respalda la hipótesis que sugiere que los tampones compuestos exclusivamente de algodón orgánico podrían ser intrínsecamente más seguros que los hechos de algodón mixto y rayón, viscosa o tampones compuestos enteramente de viscosa», explica el doctor Gerard Lina, quien ha dirigido el estudio, independientemente de los componentes del tampón la diferencia parece estar en la cantidad de espacio que dejan las fibras para permitir la entrada de aire en la vagina. Por esto Lina mantiene que la principal recomendación sigue siendo cambiarlos con la frecuencia indicada para protegerse contra la proliferación de bacterias.

Respecto a las copas menstruales, la investigación concluyó que en estas se produce un mayor crecimiento de ‘S. aureus ‘y una mayor producción de la toxina que provoca el shock tóxico en comparación con los tampones. La forma y el volumen de la copa influyen en una mayor aireación, estimulando su crecimiento, permitiendo que la bacteria forme una biopelícula en la copa, que es difícil de eliminar solo con el lavado. Por esto el investigador recomienda hervir la copa menstrual entre usos para esterilizarla.

Un famoso caso de shock tóxico es el de la modelo Lauren Wasser, quien perdió una pierna y está a punto de perder la otra a causa de este síndrome. Wasser comenzó a sentirse mal el 3 de octubre de 2012, aunque no le dio mucha importancia y siguió con su vida normal. Por la noche, las molestias habían avanzado y la situación no hizo más que empeorar, preocupada porque no respondía a sus llamadas, su madre decidió enviar a su apartamento a una amiga, que la encontró inconsciente y llamó a una ambulancia. En el hospital confirmaron la existencia de un SST. La modelo espera que su historia no se repita. “Lo que puedo hacer es ayudar a asegurarme de que esto no le pase a los demás”, declaró Wasser. La ley exige que las compañías de productos de higiene femenina divulguen exactamente qué productos contienen y cuáles son sus efectos a largo plazo. “Teniendo en cuenta que la vagina es la parte más absorbente del cuerpo de una mujer y es una puerta de entrada a muchos de nuestros órganos vitales, es crucial que los consumidores conozcan la realidad de lo que podría sucederles”.

Por eso, se recomienda en el caso de los tampones adecuar el nivel de absorción a la cantidad de flujo menstrual y cambiarlo periódicamente cada 4 horas. Con respecto a las copas, también deben ser vaciadas regularmente y esterilizadas incluso durante los días de uso para eliminar cualquier formación de bacterias.