La semana pasada reseñaron en Vice el problema de Corea del Sur con la pornografía de cámaras secretas en los baños.

Al buscar en Google «calle» en español, se muestran imágenes claras de las calles con edificios y carreteras mientras que al buscar en Google la palabra «calle» en coreano, todas las imágenes son de mujeres caminando por las calles, la mayoría de ellas vistiendo ropa que permite ver partes de su cuerpo. El propósito de las imágenes es obvia; el ángulo de las imágenes, haciendo hincapié en las piernas y la cadera. Sabiendo que el motor de búsqueda muestra los resultados más populares, es razonable suponer que los usuarios coreanos prefieren estas imágenes y no el de una calle a secas. Esta gran diferencia en los resultados de búsqueda demuestra el voyeurismo generalizado en el Internet en Corea.

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Resultados de bucar «calle» en coreano

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Resultados de buscar «calle» en inglés

Del 2010 al 2014, el número de personas detenidas por la cámara secreta o delitos «Molka» (la abreviatura de la expresión para tomar fotos con discreción), se multiplicó por seis, de 1.100 a 6.600, según un informe de AFP citando datos de la policía de Corea del Sur. Los crímenes incluyen la toma de fotografías bajo las faldas de las mujeres que viajan en el transporte público o escaleras mecánicas, y la filmación de vídeo en el interior de los vestuarios o baños públicos de mujeres.

El aumento dramático en el número de delitos Molka coincide precisamente con el aumento de los teléfonos inteligentes, y Corea del Sur tiene el mayor porcentaje de teléfonos inteligentes en el mundo.

Sin embargo, legisladores surcoreanos están luchando, y han establecido un equipo para contrarrestar este crimen, en Seúl recorren los baños de la ciudad para verificar si existen cámaras ocultas usando detectores, verifican baños públicos, incluyendo el soporte de rollo de papel higiénico y la manija de la puerta. «Es mi trabajo asegurarse de que no hay cámaras para filmar a las mujeres mientras hacen sus necesidades,» Parque Kwang-Mi, un miembro de la plantilla a la AFP.

Ya en el año 2004, justo cuando se estaban introduciendo los primeros teléfonos con cámara, Corea del Sur introdujo una ley que obliga a todos los fabricantes de teléfonos móviles a que los productos hagan un sonido de al menos 64 decibelios cuando se toma una fotografía. Este sigue siendo el caso hoy en día e incluso los iPhones vendidos en Corea del Sur tienen un firmware distinto que prohíbe silenciar el sonido de la cámara. En ese momento, la ley fue vista como una reacción exagerada a la tecnología emergente, pero hoy en día es visto como un componente crucial en la lucha contra los delitos “Molka”. Múltiples aplicaciones disponibles de varias tiendas de aplicaciones, especialmente en Android, ofrecen ayuda a los autores de estos crímenes a silenciar el sonido de la cámara.

Para dar una idea de cuán extendido está el interés en molka, el año pasado el tercer término de más búsqueda en Google en Corea del Sur era «molka parque acuático», después de la filtración de un video que se grabó en las duchas de Caribbean Bay, un parque acuático, el cual muestra los cuerpos de las mujeres filmados de forma secreta.

El aumento en el uso de teléfonos inteligentes puede ser atribuido al interés en el delito del Molka. Sin embargo, la causa subyacente está más asociada con el sexismo muy extendido en la sociedad coreana. Se trata de un problema cultural, no se logra regular el uso indebido de la tecnología que avanza cada día. Con el fin de resolver la situación, es necesario reforzar la educación sobre la igualdad sexual para que sea efectiva. Para eliminar los delitos sexuales y promover la igualdad de género, debe haber una revisión de la educación desde el nivel más fundamental de la conciencia sobre la igualdad en la sociedad coreana.