Un nuevo método anticonceptivo para mujeres se acaba de publicar en Nature Biomedical Engineering, y consiste en un parche de microagujas que administran a la paciente levonorgestrel. Si bien los parches anticonceptivos no son nada nuevo, tienen muchas desventajas como ser poco estéticos o la posibilidad de que se despeguen, es por esto que los investigadores estudiaron los parches con microagujas, lo cuales ya se usan para administrar vacunas. Las microagujas están compuestas a base de un polímero biodegradable que con el tiempo termina reabsorbiéndose, sin causar toxicidad. 

También utilizaron un mecanismo de administración que consiste en un conjunto de burbujas de aire que se ubican justo encima de las microagujas. De este modo, las agujas, que tienen el tamaño y la fuerza justa para presionar sobre la piel, terminan introduciéndose de forma indolora en ella después de que se tire levemente del parche hacia un lado. En ese momento, el parche puede descartarse, mientras que el fármaco ya se encuentra comenzando su función. 

En animales de laboratorio se consiguió un mes de protección frente al embarazo con solo cinco segundos de administración del parche. Ya se ha calculado la dosis exacta y el número de microagujas que se necesitarán para repetir el procedimiento en humanos pero aún no se ha comenzado el ensayo clínico para comprobar que el parche no genere reacciones alérgicas en la piel.

A largo plazo, a los investigadores le gustaría desarrollar parches que prolonguen el efecto aún más, hasta los seis meses, lo que sería una opción especialmente útil en los países en vías de desarrollo, pues las pacientes no tendrían que acudir al médico para administrarse el fármaco y podrían desentenderse durante un período muy largo de tiempo.