La selección estadounidense de Fútbol es campeona del mundo pero no por eso son una excepción en cuanto a discriminación en los deportes, es por ello que presentaron una demanda por contra la U. S. Soccer, la federación de fútbol de Estados Unidos el viernes por “discriminación institucionalizada de género”. Los asuntos, dijeron las atletas, no solo afectaban su salario, sino los lugares donde jugaban y con qué frecuencia, cómo entrenaban, el tratamiento y entrenamiento que recibían e incluso cómo viajaban a los partidos.

Los puntos presentados en la demanda reflejaban muchos de los asuntos presentados en una querella por discriminación salarial presentada por cinco jugadoras estadounidenses con la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo (EEOC) en 2016. La falta de resolución y de acción visible en dicha querella llevó a las jugadoras a solicitar y recibir en febrero una carta de la EEOC que les daba el derecho de demandar. La decisión de llevar su caso a la corte federal da por finalizada su querella ante la EEOC.

Las jugadoras –un grupo que incluye a estrellas como Carli Lloyd, Megan Rapinoe, Alex Morgan y a jugadoras suplentes– han solicitado que se les considere como parte de una demanda colectiva. Buscan representar así a cualquier seleccionada actual o del pasado que haya jugado para el equipo nacional desde el 4 de febrero de 2015 –un grupo que podría incluir a decenas de otras jugadoras– y piden salarios retroactivos, daños y otras medidas de alivio: una adjudicación potencial que podría alcanzar millones de dólares.

Desde hace mucho tiempo las jugadoras han expresado irritación –al principio, en privado, pero cada vez más en público– acerca de su salario, apoyo y condiciones de trabajo al representar a la federación de Estados Unidos. Las jugadoras argumentan que se les exige jugar más partidos que al equipo masculino, ganar más de ellos y que incluso así reciben menos paga por parte de U. S. Soccer. Cada equipo tiene su acuerdo colectivo con U. S. Soccer y entre las principales diferencias está la estructura salarial: los hombres reciben mayores bonos cuando juegan para Estados Unidos, pero solo reciben pago cuando son convocados al equipo; las mujeres tienen salarios garantizados y reciben bonos muy inferiores por cada partido. Gran parte de la discriminación salarial es culpa de la FIFA, los bonos multimillonarios que los equipos reciben por participar en la Copa del Mundo, un fondo de 400 millones de dólares para 32 equipos de varones contra 30 millones para 24 equipos femeninos, son establecidos por el órgano rector del deporte a nivel mundial, no por la federación de Estados Unidos.