La legisladora Unnur Bra Konradsdottir estaba sentada en el Parlamento de Islandia amamantando a su hija de seis semanas de edad, cuando fue llamada inesperadamente a responder en un debate acerca de un proyecto de ley que había presentado tiempo atrás.

En ese momento se vio en el dilema de qué hacer, si dejar de amamantar a la bebé a riesgo de que llorara, o simplemente seguir amamantando a su bebé mientras intervenía y permitir de ese modo que la sesión prosiguiera. Ante sus compañeros legisladores y delante de las cámaras, Konradsdottir se acercó al atril e intervino sin que se vieran gestos de extrañeza o desaprobación.

Cuando algunos periodistas le preguntaron por el incidente, dijo lo siguiente: Ella tenía hambre y yo no esperaba ir al podio. Es como cualquier trabajo: hay que hacer lo que hay que hacer. En realidad, es la cosa más natural del mundo (…) o bien tenía que separar a la niña del pecho y dejarla llorando junto a mi compañero de al lado o simplemente podía llevarla conmigo, y pensé que iba a causar menos molestias al llevarla conmigo.

Esta reacción contrasta mucho con las críticas recibidas en los casos similares de las diputadas Carolina Bescansa, que decidió amamantar a su hijo en una sesión del Congreso Español y Camila Vallejo por llevar a su hija a una sesión del Congreso Chileno, pero vale resaltar que Islandia está considerado el país más feminista del mundo.