Hace un par de semanas, el New York Times publicó un artículo acerca de las mujeres pilotos y la maternidad. La primera mujer piloto fue Bonnie Tiburzi Caputo, contratada en 1973 por American Airlines. Actualmente, sólo el 4% de los pilotos en Estados Unidos son mujeres.

Los pilotos pueden ganar un salario anual de $200.000 cuando trabajan para aerolíneas grandes, pero para llegar a eso primero tienen que pasar años como instructores de vuelo o volando aviones pequeños. Por tanto, no se llega a ese punto hasta los 30 años, cuando muchos de ellos ya están empezando a planificar familias.

Una de las mayores dificultades para las mujeres pilotos es que las políticas laborales están basadas en convenios colectivos negociados por sindicatos, y al haber tan pocas mujeres en el mismo, el permiso de maternidad y las políticas de amamantamiento no son una prioridad.

Las mujeres pilotos pueden perder sus salarios meses antes de que nazcan sus bebes debido a que la mayoría de los contratos fuerzan a la mujer embarazada a dejar de pilotar aviones de 8 a 14 semanas antes de la fecha prevista del parto.

Una vez que nace el bebe, la mayoría de las aerolíneas no ofrece permiso de maternidad pagado ni asignaciones alternativas cerca de sus hogares, sino  un año sin pago por permiso de maternidad.

Asimismo, para que una mujer piloto pueda extraerse la leche en un avión, tiene que esperar a que el mismo este en piloto automático, pedirle permiso al/la capitán para tomarse un descanso e ir al baño, mientras una aeromoza(o) deja en el pasillo el carrito de bebidas para evitar que los pasajeros se acerquen y se une al capitán para mantener la regla de que siempre haya dos personas en la cabina.

En palabras de Joanna L. Grossman, experta en derecho laboral, ¿cómo trabajas en algo que fue establecido sin tenerte en cuenta?