La semana pasada, la Corte Constitucional de Corea del Sur dictaminó que la prohibición del aborto que data de hace 66 años, deberá ser levantada a finales de 2020. Se necesitaban los votos de seis jueces para anular la prohibición y siete de los nueve jueces dictaminaron que prohibir el aborto era inconstitucional. Los legisladores ahora tienen hasta el 31 de diciembre de 2020 para revisar la ley pero la interrupción del embarazo después de 20 semanas seguirá siendo ilegal.

Anteriormente, las mujeres que abortaban en Corea del Sur podrían enfrentar hasta un año de prisión y recibir una multa de hasta 2 millones de won (1.780 dólares), mientras que los médicos o trabajadores de la salud que ayudaran a interrumpir un embarazo podrían ser encarcelados por hasta dos años.

Tres cuartas partes de las mujeres de 15 a 44 años consideraban que la ley era injusta, según los resultados de una encuesta publicada este año por el Instituto de Salud y Asuntos Sociales de Corea. Alrededor del 20% de las encuestadas dijeron que habían tenido un aborto a pesar de que era ilegal.