La igualdad de género era un tema en surgimiento cuando se creó la Organización de las Naciones Unidas, para el momento de la discusión y firma de la carta de la ONU en la conferencia de San francisco de junio de 1945, de los 51 Estados Miembros fundadores, solo 30 permitían que las mujeres tuvieran los mismos derechos de voto que los hombres o les permitían ocupar cargos públicos.

Sin embargo, la Carta de las Naciones Unidas pareció escapar de la discriminación de la época, al establecer en su texto una afirmación avanzada, «la igualdad de derechos de hombres y mujeres» cuando ningún documento jurídico anterior había afirmado de forma tan expresa la igualdad de todos los seres humanos, cuando ni se consideraba el sexo como motivo de discriminación. Esta carta serviría de base para la Declaración Universal de Derechos Humanos que se firmaría en 1948 en Paris.

Este logro se debe a la labor de una diplomática de Brasil llamada Bertha Lutz, una mujer avanzada a su tiempo y al contexto de su país, que se dio a la tarea de promover el feminismo mediante la mención expresa de las mujeres en la carta de la ONU.

Bertha Maria Julia Lutz, nació en Sao Paulo en 1894, hija de extranjeros. Su padre, un médico epidemiólogo suizo y su madre, una enfermera inglesa, le heredaron una buena situación económica y la inquietud por las ciencias naturales, por lo que Lutz estudiaría ciencias naturales en la Sorbona en Paris, donde se vería expuesta a diferentes corrientes de pensamiento que marcarían su vida entre ellas el feminismo.

Después de sus estudios regresaría a Brasil como zoóloga, donde terminaría trabajando para el Museo Nacional de Río de Janeiro, empezando a romper esquemas, ya que los cargos públicos estaban reservados a los hombres, Lutz además estudiaría derecho en la Universidad Federal de Río de Janeiro, para ese momento Brasil solo tenía 14 mujeres graduadas de abogadas.

Expuesta en Paris al movimiento feminista pero en especial al de las sufragistas inglesas, Lutz se comprometió con la causa para su país, por esto en 1922 funda la Federación Brasileña para el Progreso Femenino,  con la que iniciaría la lucha por el derecho al voto para las brasileñas, escribió un proyecto de ley para sobre el tema y finalmente su activismo fue clave para que en 1932 el presidente Vargas autorizara por decreto el derecho de sufragio femenino.

En 1934 Lutz fue electa diputada, desde el Congreso luchó por cambiar la legislación laboral sobre el trabajo femenino e infantil y promovió la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres. Instauró la celebración de los días de la madre, del niño y de la paz, logró el ingreso de niñas al principal colegio de Brasil y fundó la Universidad de la mujer. Sin embargo, su experiencia como legisladora concluyó en 1937 cuando Vargas clausuró el Parlamento.

En 1945 la Carta de la ONU fue el primer documento de derecho internacional en inscribir la igualdad de derechos de hombres y mujeres como parte fundamental de los derechos humanos, creándole además el mandato legal a la ONU de promover y garantizar los derechos de las mujeres en el mundo, aunque muchos creen que esta contribución tan valiosa se debe a Eleonor Roosevelt, en realidad fue Bertha Lutz, en su papel de delegada de Brasil ante la ONU la que junto a las representantes de Republica Dominicana, Uruguay y participantes de México, Venezuela y Australia  promovieron una visión feminista y demandaron la mención expresa a los derechos de la mujer en la Carta.

Una investigación reciente reveló la significativa contribución de Lutz. Al contrario de la creencia, fue la delegación de EEUU representada por Virginia Gildersleeve la que sugirió suprimir la referencia expresa a las mujeres del borrador en discusión, pero Lutz no aceptó un no por respuesta y siguió insistiendo que la referencia expresa era necesaria aún cuando la misma Bertha contó en sus memorias que las delegadas de EEUU y el Reino Unido le recomendaron “no pedir nada para las mujeres en la carta ya que sería vulgar”  porque consideraban que tratar estos temas atentaba contra la meritocracia que debía dirigir sus logros, recomendando incluso que estos temas se trataran en una comisión aparte lo que se negó, ya que podría significar segregar a las mujeres y alejarlas de la discusión principal sobre los DDHH. Por suerte para todas, Bertha insistió, al defender los derechos de las mujeres en este contexto de intimidación incluso de parte de compañeras delegadas, se hizo parte fundamental de la historia de los derechos de las mujeres hasta el día de hoy. Lutz también representaría a Brasil en la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Considerada como fundadora del feminismo en Brasil, su trabajo incansable por los derechos de las mujeres no estuvo exento de críticas, ya que se consideraba que estaba enfocado a mujeres de clase social alta y que aunque promovía los derechos laborales de las mujeres también las creía adecuadas solo para ciertos trabajos, pero sus logros alcanzaron a las mujeres no sólo de Brasil sino del mundo.

Toda su vida la dedicó al servicio público, hasta 1964 fue jefa del sector botánico del Museo Nacional donde se dedicó finalmente a estudiar a través de la zoología el trabajo de su padre que fue especialista en medicina tropical y realizó muchos avances sobre la transmisión de la lepra por mosquitos y sobre la malaria.

La ONU consagro 1975 como el año de la mujer y Lutz asistió a sus 81 años como delegada a la Conferencia Mundial sobre la Mujer, en la que sería su última misión por la defensa de los derechos de las mujeres antes de su muerte en 1976. Para homenajearla, en 2001 el Congreso brasileño creó el premio Bertha Lutz para distinguir a mujeres que se destacan en su lucha por los derechos femeninos.

La contribución de Lutz fue mayor a lo que ella misma pudo imaginarse, gracias a ella, una  organización tan importante para la política internacional como la ONU al establecer la igualdad de derechos se comprometió a hacerla realidad y en sus años de funcionamiento ha dedicado recursos y trabajo a garantizar los derechos de las mujeres en todo el mundo.