Este mes encontramos un artículo publicado en OZY sobre las diferencias de género en cuanto a adquirir casa propia, los hombres esperan a estar casados mientras que más mujeres están adquiriendo su vivienda estando solteras.

Muchas  jóvenes tienen como realidad compartir vivienda con hasta 7 personas y muchas veces la comodidad de un alquiler sola alcanza los mismos costos de las cuotas de una hipoteca, así que muchas mujeres están tomando la decisión financiera más práctica, comprar.

Para el 2015 la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces de los Estados Unidos informó que en lo referido a la compra de casas, el grupo demográfico más importante después de las parejas casadas son las mujeres solteras (14%) que en comparación doblan la cantidad de hombres solteros (6%).

De las personas comprando su primera casa, el 61% son mujeres solteras. En el caso de los hombres  el 58% de los compradores está casado, lo que demuestra que los hombres esperan formar una familia para adquirir este compromiso mientras que las mujeres están tomando la decisión de adquirir propiedad bien sea solas o con pareja pero sin vínculo legal.

La situación también varía según los estados, aunque en Nueva York los préstamos para vivienda siguen dominados por los hombres con un 68%, en otros estados, como por ejemplo Michigan, las hipotecas tomadas por mujeres para adquirir viviendas ya alcanzan un 48%.

Esto sucede en el punto más bajo de la adquisición de vivienda en los EEUU desde 1965, 62,9% según la oficina nacional de censo. En el caso de los millenials una encuesta reveló que el 795 manifiesta que le gustaría adquirir una casa en algún momento pero la carga económica de los altos montos representa un impedimento, así que muchos del grupo entre 18 y 35 están esperando más para comprar con la finalidad de tener mayor estabilidad económica para comprar una casa familiar, alquilando una vivienda mientras tanto.

Para este 2016 se espera que el incremento de mujeres solteras comparando casa se mantenga, regresando al nivel alcanzado en el 2009 antes de la crisis inmobiliaria donde representaban el 21% de las compras, gracias a una flexibilización en las políticas para acceder a créditos hipotecarios que en muchos casos eran negados a mujeres de ingresos suficientes por estar solteras. Sobre este punto hay otra razón del incremento en las compras, ya que el grupo de mujeres que tiene un ingreso de más de 100.000 dólares está aumentando de forma sostenida desde el 2013 mientras que el de los hombres disminuyó entre 2012 y 2015.

Agentes de bienes raíces manifiestan que las mujeres enfrentan la decisión de comprar vivienda de una forma distinta a los hombres, estos la asumen como una decisión financiera para proteger su dinero, mientras que las mujeres consideran su primera vivienda como un evento significativo de vida que implica mucha carga emocional y en algunos casos cierta desilusión porque existe la concepción social de que es un paso que se da en pareja. Sin embargo, cada vez más mujeres realizan esta compra por el bienestar que representa para su economía y su vida, tomando decisiones informadas en las que incluyen a su círculo familiar y amistades para garantizar que tienen todos los datos necesarios para elegir la mejor opción y tienen como prioridad principal espacios y comunidades con la seguridad suficiente para vivir solas pero con posibilidades de ampliarse en caso de que el futuro incluya una familia.

En los Estados Unidos, la Administración federal de créditos para Vivienda mantiene programas para ayudar a familias de bajos ingresos en la adquisición de su primera vivienda, estos programas están siendo replicados por otras entidades de préstamos para atraer a compradores jóvenes ofreciéndoles créditos con estructuras del tipo del sistema público cuyos pagos de iniciales y cuotas son más bajos y por tanto más accesibles. Una hipoteca convencional requiere un 20% de adelanto, estos nuevos créditos pueden asegurarse en cambio con hasta un 3%, lo que facilitará a esta nueva generación la compra de su primera vivienda.

Todo indica que las abanderadas serán las mujeres jóvenes y solteras que no quieren apostar la estabilidad de su futuro en la idea romántica de una pareja, ya que por una parte esa opción no siempre está garantizada y por otra sus ingresos les permiten tomar esta decisión financiera y de vida sin tener que esperar.