Violeta hizo match con el Surfista en Tinder y dos días después quedaron para verse en un parque. Ella no tenía idea de direcciones y google maps no colaboró por lo que llegó media hora tarde, él sin embargo, la saludó con una sonrisa. El Surfista medía un metro ochenta, tenía el pelo rubio y ojos claros que cambiaban de color, era como una versión vida real del chico californiano que se ve en las películas. Violeta no podía dejar de mirarlo.

El Surfista y Violeta no tenían mucho en común por lo que ella, en vez de poner una fachada para impresionar, por primera vez en mucho tiempo fue ella misma, así cuando él le dijo que era fotógrafo pero que odiaba las redes sociales le preguntó cómo hacía para ganar dinero, y luego cuando él le dijo que estaba empezando a modelar le contestó sarcásticamente ‘tiene sentido’. 

Dos horas después Violeta y el Surfista estaban caminando a sus respectivos carros y cuando se detuvieron frente al de ella, cuando él la iba a abrazar, Violeta volteó la cara, le plantó un beso y se echó para atrás, el Surfista la miró detenidamente para luego acércala a su cuerpo y besarla. Violeta no pudo evitar decir ‘que lindo, me ibas a abrazar’ y el Surfista no pudo evitar reírse y besarla de nuevo. Violeta entró a su carro pensando que le encantaría volver a verlo aunque lo más probable es que no llegaran a nada. En ese momento no lo sabía pero iba a verlo mucho más pronto de lo esperado