Violeta y el Psicólogo se vieron dos semanas después de la última cita para tomarse unos tragos y luego ir al cine. Violeta quería saber si ella y el Psicólogo llegarían a algo pero a decir verdad ya había vuelto a hacer swipe en Tinder. Una parte de ella quería preguntarle si estaría abierto a una relación pero una parte de ella tampoco estaba segura de querer una con alguien que respondía los mensajes dos días después y que no la veía como una prioridad, así que cada vez que lo veía prefería no decir nada y dejar la pregunta abierta.

En el bar el Psicólogo le preguntó a Violeta con quién le gustaría volver a hablar si tuviese la oportunidad y no se sorprendió cuando ella respondió “con mi mamá”. Ella aclaró que su madre había muerto y él respondió que lo presentía por como hablaba sobre ella. Violeta, que siempre habla de los muertos en pasado, se sorprendió de que por primera vez alguien hubiese prestado atención. La conversación se volvió más íntima aún cuando empezaron a hablar sobre la salud mental y ella contó sobre su experiencia con los antidepresivos y él le contó acerca de los trastornos mentales de sus familiares. Después, Violeta se sorprendió al saber que la película que iban a ver, por insistencia de ella, él ya la había visto, cosa que tomó como buena señal.

Violeta volvió a ir a casa del Psicólogo y después de volver a tener sexo sin intimidad, sexo mecánico, sexo por sexo, regresó a su casa preguntándose cómo se puede tener tanta intimidad en una conversación y sentirse completamente alejada de alguien que está dentro de ti. En ese momento no lo sabía, pero iba a recibir un mensaje de texto que la iba a ayudar a descifrar lo que quería.