Violeta se había vuelto experta en stalkear por internet, en parte para asegurarse de que sus citas fuesen legítimas y en parte para sentirse un poco más segura, y gracias a LinkedIn se dio cuenta que su próxima cita era con el CEO de una consultora. Violeta no pudo evitar sentirse nerviosa y hasta intimidada, por lo que ella, que siempre llegaba tarde a las citas, llegó esta vez 10 minutos antes al sitio para luego dar vueltas y aparentar que había llegado a tiempo. 

La cita era para comer helados un día caluroso de verano, así que Violeta deseó con toda su alma que el consumo excesivo de calorías valiera la pena y que él no terminara siendo un completo idiota. 

El deseo de Violeta se hizo realidad. El CEO era aún más guapo, más alto y más impresionante en persona, el tipo de hombre que viajaba solo y que había vivido en China por lo que sabía mandarín. Así Violeta empezó a sacar todas sus armas y hablar de la maestría que había hecho en España, de su trabajo exitoso y de sus viajes sola como si no fuese nada del otro mundo, por lo que no pudo evitar sonreír cuando él le dijo “que era impresionante además de bella”. Violeta y el CEO terminaron en un parque y allí ella se dio cuenta de lo encantador que el CEO podía ser cuando de la nada se les acercó alguien a preguntarles si estaban enamorados y él respondió “no todavía”.

Una hora después El CEO llevó a Violeta a su casa y al besarla ella sintió que sus pies flotaban por un instante, para luego volver a flotar cuando él le envió un mensaje de texto media hora después para desearle buenas noches.