Violeta tenía una cita el Jueves con alguien nuevo pero cuando el CEO le escribió para verse de nuevo ese día porque iba a pasar una semana de viaje, Violeta canceló la cita y le escribió al CEO para preguntarle a qué hora pasaba por su casa. El CEO le respondió que tenía pensado ir por unos tragos porque no quería que ella pensara mal pero que en verdad verse en su casa era más conveniente. 

Violeta llegó a casa del CEO a las siete de la noche y a las siete y media ya estaban en su cama. Violeta no podía contener todo lo que deseaba cuando estaba frente a él, así que decidió culpar a las feromonas, pero justo en medio del sexo, cuando ella estaba arriba, él empezó a introducir uno de sus dedos en el trasero de ella, y cuando ella le preguntó que qué estaba haciendo, él le respondió que a la mayoría le gustaba eso.

Violeta no pudo evitar pensar en que cuantas veces al día el CEO habría visto porno en su adolescencia, y en por qué esas mujeres fingían satisfacción, porque lo cierto es que es solo es placentero para los hombres porque ellos son los que tienen próstatas.

Después del sexo, Violeta acompañó al CEO al supermercado y comprando cosas y pensó en cómo sería vivir con él. Luego fueron a comprar algo de comer para llevar y ya en su casa, el CEO le preguntó que si iba a acordarse de él, ella respondió que ‘quizás’ con una sonrisa y se fue. Esa noche Violeta dormiría con la misma sonrisa en la cara.