Violeta y el CEO debían verse el Sábado siguiente pero el CEO le canceló a última hora. Violeta debió haber bloqueado su número pero si le iba a dar una segunda oportunidad a alguien nadie mejor que un CEO de 33 años. 

El Martes el CEO le escribió a Violeta que fuese a su casa para cenar, ella le respondió que era muy pronto para ir a su casa a pesar de morirse por ir, y terminó yendo prometiéndose a si misma que no iba a pasar nada, mientras usaba la pantaleta más fea que tenía por si acaso le entraban ‘pensamientos peligrosos’.

Cuando Violeta llegó a su casa no pudo evitar sorprenderse, el CEO vivía en una casa de tres cuartos perfectamente amueblada e impecable, sin contar con que sus habilidades en la cocina eran mucho mejores que las de ella. 

Después de cenar, el CEO invitó a Violeta a dar un paseo con su perro, y justo en medio de un parque empezaron un beso que terminó en el sofá de la casa de él, donde a Violeta se le olvidó la pantaleta vieja y la promesa que se había hecho cuando él la levantó y la llevó en sus brazos hasta la cama. El CEO la desnudó y comenzó a darle sexo oral para luego penetrarla. Violeta sintió como cada milímetro del CEO cabía perfectamente dentro de ella y sin darse cuenta había caído en la trampa mortal de idealizar a un hombre solo por buen sexo.