Violeta vio al Bello tres días después, era Domingo así que fueron a caminar, el Bello había caminado de su casa a casa de Violeta y tenía puesto un short con una camiseta ajustada, ella lo miraba y pensaba que jamás había salido con alguien así de atractivo. Violeta ese día se aseguró de usar labial a prueba de besos y cada vez que podía lo besaba, y es que el Bello, a diferencia del resto de los hombres con los que había salido, no le daba pena las muestras de afecto en público. Violeta tomó eso como una señal de que tampoco le daba pena quién lo viera con ella, una buena señal.

Violeta y el Bello terminaron en un bar tomándose una cerveza, el día estaba precioso y el sol hacía que el pelo de él se viese aún más rubio, pero ella no podía evitar pensar que todo lo que notaba de él era físico y que cuando llegó a su casa no recordó nada especial de la conversación.

Violeta se quedó pensando si volvería a salir con él o no, y decidió a esperar a ver si él volvía a contactarla, después de todo, no sería la primera vez que un hombre desaparece después de un par de citas