Hay personas que piensan que van a resucitar en tu vida y los vas a recibir como los católicos a Jesucristo, cuando en verdad uno lo que quiere es que regresen rápido a la tumba y no salgan de allí jamás.

Eso fue precisamente lo que pensó Violeta cuando recibió de la nada un mensaje del Ambientalista, quien le escribía, un mes después, que sentía mucho como se había comportado pero en verdad no veía nada entre ellos. Violeta no sabía que responder, y estaba cansada de lidiar con hombres que no dicen lo que sienten por lo que decidió no escribirle nada. 

Tres días después el Ambientalista volvió a escribirle para preguntarle qué iba a hacer esa noche y ella le respondió que tenía planes. Dos días después volvió a aparecer para invitarla a tomar un trago, esta vez Violeta fue al grano, “suficiente de hombres que no hablan claro y no dicen lo que quieren” pensó, respondiéndole “me gustaría pero creo que tu quieres algo solo de una noche y yo busco una conexión con alguien, pero espero que encuentres lo que estas buscando”. 

Violeta pensó que se quedaría así, pero el Ambientalista le contestó “supongo que tienes razón, pero nos divertimos cuando estábamos juntos y como ninguno de los dos está saliendo con alguien en serio pensé que podíamos divertirnos juntos”. Violeta leyó el mensaje y se preguntó cuando sería la última vez que el Ambientalista tuvo sexo, pensando que quizás la última fue ella, y le dio lástima. Si él hubiese sido honesto desde un principio no estuviese mendigando sexo, pero para algunos hombres el camino más fácil es pretender. 

Violeta le respondió que no estaba interesada y que tuviese una linda semana, y el respondió con el mensaje “entiendo. Igual para ti”, para luego escribir “disculpa por actuar extraño”.

“Por lo menos está consciente de eso” pensó Violeta, para luego borrar su número para siempre.