Al día siguiente de la cita el Ambientalista le escribió a Violeta y estuvieron enviándose mensajes todo el día, para luego quedar en verse al día siguiente. El ambientalista la invitó a su casa a cenar ¿Por qué será que ver a un hombre cocinar es una de las cosas más sexys del mundo? Violeta no podía evitar quedarse embelesada mirándolo mientras cocinaba un risoto con vegetales. Después de cenar Violeta decidió poner un poco de música y enseñarle al Ambientalista a bailar, de más está decir que este no tenía idea de lo que estaba haciendo pero se quedaba mirando a Violeta como si ella fuese en ese momento la mujer mas sexy del mundo.

Tres canciones después el Ambientalista y Violeta estaban besándose apasionadamente y ella sintió como se paraba el mundo cuando él le quitaba el top que cargaba puesto, hay momentos que duran para siempre aunque en el reloj marque solo unos segundos. Violeta entendió porque a los hombres altos le gustan las mujeres bajitas cuando el ambientalista la cargó para llevarla a la cama, en ese momento no podía pensar en nada, solo lo bien que se sentía su piel contra su piel, y la electricidad que sentía cada vez que el Ambientalista tocaba alguna parte de su cuerpo.

Hay veces donde dos cuerpos se unen que son tan perfectos que pareciera que estuviesen hechos el uno para el otro, que tu cuerpo es una pieza de rompecabezas que no podría ser capaz de encajar con nadie más. En ese momento Violeta y el Ambientalista eran esas dos piezas y cuando terminaron que ella estaba acostada sobre su pecho volvió a pensar que esta era una historia de amor, lo que no sabía era que era una que no iba a durar.