La próxima cita de Violeta fue con un abogado de 30 años. El Abogado tenía ojos azules, pelo castaño oscuro y era alto. Físicamente era como ver en persona al príncipe Eric de “La Sirenita” y Violeta definitivamente quería ser “parte de su mundo”. El Abogado tenía una semana muy ocupada pero quedaron verse el Domingo para cenar. Violeta sintió que iba por primera vez a una cita de verdad y se puso un vestido con una chaqueta de cuero encima.

Al llegar al restaurante Violeta se dio cuenta que el Abogado no solo era guapo sino también inteligente, con sentido del humor y exitoso y pensó que estaba jodida porque solo le tomó cinco minutos hacerse una vida de ilusiones. Violeta y el Abogado hablaron de sus familias y de sus viajes, el Abogado acababa de llegar de Colombia donde se le pegaron canciones en español, Violeta le pasó links de listas de canciones de Spotify, y mientras más tiempo pasaba más se acercaban sus cuerpos. Violeta se preguntaba qué hubiesen hecho si hubiesen estado los dos solos.

El Abogado pidió la cuenta y cuando le preguntaron si todo junto o separado dijo que junto. Violeta se acordó del especial “Estupidez Compleja” de Male Pichot y de su “la persona que paga la cena es la persona que tiene más plata” y no sintió ningún tipo de remordimiento. Al despedirse el Abogado le dio un beso que duró más un minuto y le dijo a Violeta que besaba bien a lo que ella respondió “Yo se” en vez de “Tu también”, besar a veces congela el cerebro y calienta otras partes.