Antes de casarse con George Palmer Putnam en 1931, el New York Times se refería a Amelia Earhart en sus artículos como la señorita Earhart, pero después de su boda comenzaron a referirse exclusivamente a ella como la señora Putnam, cosa que no fue del agrado de la piloto.

«Querido Mr. Sulzberger:
¿Me permite hacerle una petición al Times a través de usted? A pesar de mis haber expresado mis deseos y los de G.P.P [George P. Putman, su esposo] con anterioridad, ustedes se refieren a mí continuamente como «Señora Putman» cuando me mencionan en sus columnas.

Admito que no me atengo a ningún principio para pedirle que se utilice mi nombre profesional en la prensa. Sin embargo, resulta más conveniente para los dos que yo sea simplemente «Amelia Earhart». Después de todo (y aquí sí puede tratarse de una cuestión de principios), creo que las aviadoras deberían tener los mismos privilegios que las escritoras o las actrices.»

Earhart insistió en que su matrimonio no iba a significar la pérdida de su nombre original, por eso, cuando el juez que los casó y se dirigió a ella como Señora Putman, ella lo corrigió. «Quiero que entiendas que no te guardo ningún código de honor medieval sobre la fidelidad ni me considero atada a ti»,escribió en una carta.

El día después de completar su viaje transatlántico, el New York Times se refirió a ella como la señora Putnam, mientras que el Chicago Tribune publicó el titular «He volado por diversión: la señora Putnam». A pesar de no estar de acuerdo, poco a poco el New York Times adoptó la solicitud y es así como conocemos a esta mujer que inspira por su nombre y no el de su marido.