Esta semana en los EEUU, el Senado de Alabama aprobó la ley más restrictiva sobre el aborto, prohibiéndolos con la única excepción de que sea necesario para salvar la vida de la madre y castigando con hasta 99 años de cárcel a los médicos que violen la ley.

La ley salió adelante por 25 votos a favor (de hombres blancos republicanos) y 6 en contra, después de cuatro horas de debate sobre el derecho del gobierno a decidir sobre el cuerpo de una mujer que se inició con advertencias sobre el riesgo de “ocupar el lugar de Dios” permitiendo interrumpir un embarazo. La enmienda presentada por los demócratas para autorizar el aborto en los supuestos de violación o incesto fue rechazada tras obtener 11 votos a favor y 21 en contra. 

Esta ley ocurre días después de que el gobernador de Georgia , el republicano Brian Kemp, firmara otra ‘ley del latido’ para restringir al máximo el aborto. Ya hay 16 estados que han aprobado leyes de este tipo en los últimos meses.

“Con un número récord de prohibiciones extremas sobre el aborto y el juez Brett Kavanaugh en la Corte Suprema, nuestro derecho fundamental a la atención médica está bajo ataque como nunca antes. Haremos lo que sea necesario para detener esta ley tan peligrosa para que pacientes puedan continuar recibiendo la atención que necesitan”, declaró Leana Wen, presidenta de Planned Parenthood Action Fund, una organización a favor de los derechos reproductivos.

La ley de Alabama puede acabar siendo el detonante que los grupos antiaborto buscaban para llevar el tema de vuelta al Supremo y prohibirlo definitivamente, por lo que los estados más progresistas han reaccionado a esta ola conservadora aprobando leyes más favorables, como posible contrapeso en caso de que la discusión vuelva al Tribunal Supremo casi cuatro décadas después de la Sentencia Roe vs Wade.